Diecisiete (Daniel Sánchez Arévalo)

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Dirección/Guion: Daniel Sánchez Arévalo
País: España
Año: 2019
Música: Julio de la Rosa
Fotografía: Sergi Vilanova
Reparto: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Itsaso Arana

Daniel Sánchez Arevalo regresa a la dirección después de cinco años y lo hace con Diecisiete, película producida por Netflix que tuve la fortuna de ver ayer en la abarrotada Sala Gonzalo de Berceo, en la filmoteca Rafael Azcona de Logroño, una entrañable película de carretera, rodada en escenarios cántabros, en la que veremos las andanzas de dos hermanos, Héctor e Ismael, el primero de ellos recluido en un centro de menores tras sus reiterados hurtos, y a pocos días de cumplir los dieciocho, que abandona el centro para contactar con su hermano Ismael, y emprender junto a la abuela de ambos, el único familiar vivo, un viaje, que como todo buen viaje no es sólo físico. Viaje llevado a cabo en una autocaravana. La abuela está en las últimas y los nietos quieren enterrarla en su pueblo. Además Héctor, antisocial, adolescente, adolece de trato humano y ve en Oveja un perro que acude al centro de menores la manera de cambiar, de abrirse, y la idea de escapar del centro pasa por recuperarlo cuando sabe que lo han dado en adopción. Una vez los tres juntos, se suceden toda clases de aventuras por territorio cántabro y poco a poco los hermanos irán limando sus diferencias, regresando al origen de la infancia, a los momentos felices en los que existía una complicidad un afecto que el correr de los años ha ido socavando. La convivencia en un espacio tan reducido saca a relucir lo mejor de cada uno y es entrañable ver la metamorfosis que se experimenta en ambos.

Daniel Sánchez Arévalo sin caer en la sensiblería logra una película de esas que te remueven por dentro, que te conectan con lo básico: la familia, el afecto entre los hermanos, la necesidad de regresar al pueblo para morir en paz, perderle el miedo a la paternidad, etc y logra todo esto sin recurrir a los subrayados dejando este aluvión emocional en manos de unos actores muy solventes tanto Biel Montoro (Héctor) y Nacho Sánchez (Ismael), que lo dicen todo con su expresividad, sus silencios, sus miradas húmedas, dejando al espectador para el arrastre pero reconfortado. Las cosas del querer y del buen cine.

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