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Un franco catorce pesetas crítica película

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Un franco catorce pesetas cartel películaAño: 2006
Director: Carlos Iglesias
Guión: Carlos Iglesias
· País: España
· Género: Comedia
Intérpretes Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve De Medina, Isabel Blanco, Iván Martín, Tim Frederik, Eloísa Vargas, Aldo Sebastianelli, Ángela Del Salto
Productores ejecutivos · Susana Maceiras
· Cinemat/Montador · Luisma Del Valle
· Productores ejecutivos · Mario Pedraza
· Musica · Mario de Benito
· Fotografía · Tote Trenas

El debú en la dirección de Carlos Iglesias no puede ser más favorable.

España. Años sesenta: Dos millones de españoles salen del país empujados por la necesidad. Su destino: Alemania, Francia, Suiza y los Países Bajos. La mitad son clandestinos y viajan sin contratos de trabajo. El ochenta por ciento son analfabetos. Ante ellos se levanta el muro del idioma y las costumbres diferentes.

Al contrario que otras películas que muestran una emigración obligada a laborar en trabajos mal pagados, viviendo en barracones (destinados a animales), sin entender ni papa, y con pocas o ninguna gana de integrarse en sus lugares de destino, como el esclarecedor documental (El tren de la memoria), la pareja de emigrantes de esta película, formada por Martín y Marcos, va a parar a un pequeño pueblo Suizo de postal: de lomas verdes, ríos caudalosos, simas nevadas, y cálidas y simpáticas suizas, grifos de agua caliente…

Al poco de su llegada consiguen trabajo. Un trabajo bien remunerado. Si en España ganaban 1.500 pesetas al mes, en Suiza ganan díez veces más. La posada en la que se albergan la pareja está regentada por Hanna una simpática mujer.

Carlos Iglesias que sabe de lo que habla, pues vivió esta experiencia cuando era chiquillo, da a la historia la ternura necesaria, la complicidad precisa, para que aquello que nos cuenta, nos resulta creíble, dotado de una poderosa atracción magnética. Las situaciones están resueltas con gracia, hay diálogos chispeantes, otras atesoran gran fuerza dramática: los sueños y esperanzas rotos, los trenes que no se cogen y se pierden ya para siempre.

Ese «franco» del título, tiene dos caras, es un viaje de ida vuelta, es como si no todo pudiera ser tan perfecto, como si el sueño hubiera de acabar, y después de seis años, tocase pisar tierra firme, volver a la «vida real» de esa España pueblerina y atrasada, abrazada a sus miedos y contradicciones, bendiciendo a diario el cerrilismo.

Hay momentos que ponen el corazón en un puño, como ese «adiós» que nunca quisieras haber dicho, o la mirada perdida desde el asiento de atrás de un coche, del joven, viendo lo que ha sido su vida hasta entonces ,por última vez.

Quien ejerce de contrapeso, de abogado del diablo, es la mujer de Martín, Pilar, la que les abre los ojos, al marido y a su hijo, a esa realidad que les ha tocado vivir, a la grisura del paisaje, a las barriadas tercermundistas, a los familiares «cojos», a todo eso que a partir de entonces, mal que les pese será su mundo a su regreso de Suiza.

Las interpretaciones son de gran nivel, tanto de Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve de Medina (!qué pedazo de actriz), Isabel Blanco y sabe a poco , dejando al final del visionado un sabor agridulce, reconfortante y un nudo en la garganta.

Nuestra puntuación
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