Séptimo episodio de la Tercera temporada de la serie perdidos, Not in Porland

Nunca pensé que llegaría a hastiarme viendo algún episodio de la sugerente serie Perdidos. Los malos resultados de la tercera temporada en los Estados Unidos, han propiciado que los autores de la serie, estén ya buscando la forma de acabarla. Iban a ser cinco temporadas, pero los malos resultados obtenidos nos hacen prever que al final se quedarán en cuatro y no sé si aquí estrenarán la tercera temporada algún día.

Jack opera a Ben y le salva la vidaEn este temporada el suspense va siendo cada vez menor, ocurren cada vez menos cosas y echo de menos los personajes de las anteriores temporadas; Locke, Hugo, Clarice… Este ambiente claustrofóbico de la tercera temporada más que agobiar, aburre, se repite todo demasiado y se echa en falta unos episodios más corales, con más historias y anécdotas. El hecho de que Sawyer, Jack, y Kate estén encerrados en una isla distinta a la que cayó el avión, nos hace prever que es difícil que escapen de la isla. Este escollo se soluciona en parte cuando Sawyer y Kate tras huir llegan a la orilla de la playa ayudados por la hija de Ben que les cede su bote para que se den el piro, tras liberar previamente al novio de la hija de Ben, con el visto bueno de Juliet que cumple así las órdenes dadas por Ben.

En este capítulo Ben permanece en la sala de operaciones donde Jack lo va a intervenir para extraerle el tumor que tiene en la columna vertebral. Al comenzar a operarlo Jack le hace un estropicio, y dice que si no dejan huir a Jack y a Kate, Ben morirá. Luego Ben se espabila y Jack le comenta que .. quiere verlo muerto. Así que Juliet y Ben mantienen una conversación a solas en la que Juliet es mandada al orden.

La protagonista del episodio es Juliet, la cual vemos trabajando como doctora, investigando, hasta que consigue que su hermana enferma se quede embarazada, mientras la relación que mantiene con su ex-marido, director del hospital donde trabaja, no es buena. Juliet es tentada por una empresa que le ofrece la suma de dinero que precise para investigar. Ella se niega, y dice que a no ser que a su ex-marido lo atropelle un autobús, no podrá ayudarles. Su marido muere poco después arrollado en la calle por un autobús, y Juliet recibe en el depósito de cadáveres la visita del gerente de la empresa para solicitar de nuevo sus servicios. El lugar de trabajo no estará en, Portland, Estados Unidos, sino en un lugar remoto, y la estancia será de tres años. Se presume que ese sitio es donde residen «los otros» cuando cae el avión.

Kate llora como una magdalenaJack concluye con éxito la intervención de Ben. Kate y Jack se montan en el bote con el novio de la chica y se adentran en el mar rumbo a su isla. Juliet le dice a Jack que cuando habló con Ben éste le dijo que le iba a dejar volver a su casa. Jack le pide en una emotiva conversación que mantiene con Kate que no vuelvan nunca a buscarle, que se salven ellos dos

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