A ciegas (Susanne Bier)

Viendo A ciegas, película dirigida por su Susanne Bier (En un mundo mejor), resulta inevitable no pensar en La carretera, aquella película de tintes apocalípticos basado en la novela de Cormac McCarthy.

Aquí es una mujer la que se enfrenta a una amenaza a la cual no se le pone cara, que viene a ser algo parecido a una entidad maligna la cual, cuando el ser humano la mira de frente o bien lo aboca al suicidio o directamente lo adhiere a su causa. En la película se van alternando dos momentos temporales: en uno vemos a la mujer con dos niños pequeños en una barca en un río y en el otro situándonos cinco años atrás, cuando ella está embarazada, y ha encontrado la seguridad en una casa junto a otros personas que intentan como ella sustraerse al mal. Lo dramático de la situación genera incomodidad, desasosiego, a medida que los habitantes de la casa o bien desaparecen o bien son asesinados o se suicidan. Al final, la mujer se convierte en una especie de madre coraje, la cual a pesar de sus reticencias a ser madre durante su embarazo, luego sacará lo mejor de sí misma para proteger a tan tiernas criaturas de las asechanzas del mal.

Se nota la mano de Bier al conseguir que esta película que bien podía resultar un ramplón telefilm de sobremesa vaya algo más allá, al tratar de explorar en la naturaleza humana, en sus miedos, inseguridades, su espíritu de lucha y supervivencia, y por qué no, la siempre anhelada esperanza que impele a los humanos a salir adelante y a hacer frente a cualquier tipo de situación. A la madre coraje la interpreta Sandra Bullock, la cual después de tanta operación facial ha perdido cualquier posibilidad de expresión corporal, pero no obstante resulta solvente y eficaz en su papel, he incluso conmovedora en las postrimerías.

Echo en falta algo más de hondura, a fin de abordar esta situación tan aciaga y desconocida, aunque por otra parte ante una situación similar no valen de nada los discursos ni cruzarse de brazos ni lamentarse, sino seguir luchando hasta el final, como hace ella, llevando al límite su instinto de supervivencia y sacando de sí su mejor versión, incluso inédita para ella saliendo a ciegas del dédalo interior en el que siempre ha vivido.

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