Creepshow (George A. Romero, 1982)

Revistando clásicos ochenteros, que es algo que Filmin facilita, esta vez me he ido por un clásico del terror, además de ser de esa década, que a su vez rinde culto a las revistas de terror de los años 40-50 que trataban casi siempre del mismo argumento: la venganza y tener que pagar por algo reprobable que se ha hecho. La injusticia, se paga.

De ahí nace esta película, pero hay 2 grandes clásicos del terror también involucrados. Por un lado el director, George A. Romero, una leyenda y el inventor de los zombies que hemos visto durante mucho tiempo. Es curioso que la primera película suya, La noche de los muertos vivientes (1968) sea una película libre de derechos, porque se les olvidó poner el copyright al publicarla en aquellos años. El padre de los muertos vivientes tuvo que hacer remakes o nuevas partes, como hacía todo el mundo sin pagarle derechos, para poder vivir del tema.

En este caso, al igual que esas revistas en las que se basa, se nos cuentan varias historias, varias de ellas relacionadas con diferentes tipos de zombies. La forma en que se cuentan se acerca mucho a esos comics y a la serie B de la que manan. De hecho, el principio y el final de cada episodio es una viñeta que pasa a imagen real y viceversa.

El otro gran nombre del terror (y de la literatura, no tanto del cine) es Stephen King, ya que el guión corre de su cuenta y las historias son originales suyas. No hace falta presentación para King, pero en este caso va un paso más allá y uno de los capítulos es interpretado por él como único personaje, haciendo de granjero paleto con más pena de gloria en cuanto a la interpretación. Yo iría incluso más allá y diría que da vergüenza ajena verlo en este papel, pero él se lo puede permitir.

Stephen King en Creepshow

Las historias van prologadas por un pequeño segmento de un niño al que su padre no le deja leer las revistas en las que se basa la película. Igual de malo que el resto, pero lo curioso aquí es que este niño es Joe Hill, el hijo de Stephen King, que tampoco haría carrera como actor, aunque sí como escritor.

La unión de estas 2 figuras del terror se da gracias al productor Richard P. Rubinstein, que sin salir del underground ha producido otras películas de Romero y varias también basadas en relatos de King, tenía que darse esa unión en algún momento.

Las 5 historias que se cuentan son las de un muerto que revive para pedir su tarta del día del padre, unos ahogados enterrados en la arena en la playa (quizás la parte más inquietante) que vuelven para cargarse a su ejecutor, la de King, el granjero que se ve infectado por las plantas venidas en un meteorito, un monstruo que ha permanecido más de 100 años en una caja que es abierta y un rico enclaustrado en una casa intentando deshacerse de las miles de cucarachas que lo acosan.

Como digo, todo es de una calidad bastante deplorable, aunque quizás es lo que necesiten estas historias dado en lo que están basadas. Llama la atención varios rostros conocidos en el reparto que viendo sus actuaciones jamás diríamos que podrían llegar donde lo han hecho. Además de los susodichos King e hijo, en la primera historia vemos a un jovencísimo Ed Harris que acababa de hacer su primer protagonista en una película de George A. Romero, Los Caballeros de la moto, que he de ver. Aquí da bastante pena, todo hay que dicirlo.

En otra de las historias vemos a un Ted Danson, pre Cheers, que le daría la fama, interpretando a un rico al que entierran en la playa y muere ahogado para volver, claro, a matar a su ejecutor, interpretado por Leslie Nielsen, mucho antes de compartir pantalla junto a Chiquito de la Calzada, aunque después de haber hecho Aterriza como puedas.

En fin, un título totalmente prescindible, aunque con condiciones por todo esto que he dicho para convertirse en un film de culto.

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