El caso Slevin crítica película

Dirección: Paul McGuigan.
País: USA. Año: 2006.
Duración: 110 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Josh Hartnett (Slevin), Bruce Willis (Goodkat), Morgan Freeman (El Jefe), Ben Kingsley (El Rabino), Lucy Liu (Lindsey), Michael Rubenfeld (Yitzchok), Peter Outerbridge (Dumbrowski), Stanley Tucci (Brikowski)
Guión: Jason Smilovic.
Producción: Chris Roberts, Christopher Eberts, Kia Jam, Tyler Mitchell, Anthony Rhulen y Robert S. Kravis.
Música: Joshua Ralph.Fotografía: Peter Sova.
Montaje: Andrew Hulme.
Diseño de producción: François Séguin.
Dirección artística: Pierre Perrault y Colombe Raby.

La película se arropa de un halo de misterio que hace que no sepamos bien porque suceden las cosas que vemos. La información se nos suministra con cuentagotas. Comienza allá por los años 70, con una padre de familia que pierde sus ahorros en una apuesta de caballos, el cual es asesinado ese mismo junto a toda su familia, por unos mafiosos recien llegados a la zona que quieren sembrar el miedo y que nadie deje sus ahorros en apuestas amañadas.

Luego la acción se lleva al presente donde un joven es asesinado en una aséptica y solitaria sala de espera de una estación.

Después conocemos a Slevin, al cual todo le va de pena; su edificio ha sido declarado en ruina, su novia le pone los cuernos con otro, un un ladrón le ha golpeado en la nariz.

Slevin se encuentra de visita en el apartamento de Nick Fisher en Nueva York, cuando dos hombres reclaman su presencia. Así Slevin es sabedor de que tiene una deuda con un mafioso, El jefe, al que le debe una suma importante, que podrá ser condonada, si se aviene a asesinar al hijo del jefe del clan rival, El Rabino, al que conocen como «La reinona«, por su condición de homosexual.

Tras entrevistarse con El jefe, Slevin de vuelta a su domicilio recibe la visita de otros dos hombres, que le llevan a conocer al Rabino. Curiosamente a éste también le debe una importante cantidad de dinero que debe devolver.

Desconcierta ver como Slevin, que nada tiene que ver con Fisher, que es al que andan buscando, se mete en ese berenjenal, sin que le preocupe demasiado la suerte que puede correr, como si morir o matar fuera algo trivial.

En escena aparece también un liquidador, un frío asesino a sueldo, de nombre Goodkat (interpretado por Bruce Willis que pareciera encontrarse en la película Chacal), el cual jugará un papel determinante en la trama.

Hartnett y Lucy Liu en El caso SlevinLuego en el tramo final, como es previsible, las piezas comienzan a encajar, los datos que no teníamos hasta la fecha, afloran, el suspense se disipa y vemos la luz al final del tunel, entonces el vehículo funciona perfectamente engrasado, explicando los pormenores de todo cuanto hemos ido viendo hasta entonces, como ya hemos visto en películas como Sospechosos habituales, sólo que esta es bastante más floja que la anterior.

Las interpretaciones funcionan bien en especial la dualidad de Josh Hartnett como Slevin, que sostiene el solito el peso de la película.
Los jefes de las bandas son Morgan Freeman y Ben Kingsley, actores que hacen bien cualquier papel, por insulso que sea.
Peor parada sale Lucy Liu que es la enamoridiza forense de Slevin, que resulta poco creíble en el papel de esa pizpireta y alocada vecina-forense.
Bruce Willis, que tiene un protagonismo secundario no defrauda y junto a Hartnett es de lo mejorcito de la película.

Slevin entretiene, si bien cuesta entrar en la historia, que juega al despiste, a crear un misterio basado en la falta de información, con resultado discreto donde destacaría la espectacular dirección artística. Cada uno de los escenarios que aparecen (los interiores de las casas) parecen sacados de una revista de diseño.

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