El eclipse crítica película

El eclipseMúsica: Giovanni Fusco
Dirección de fotografía: Gianni di Venanzo
Guión: Michelangelo Antonioni y Tonino Guerra
Montaje: Eldo Da Roma
Diseño de producción: Piero Poletto.
Año:1962
País: Italia
Director: Michelangelo Antonioni
Título Original: L´eclisse

Michelangelo Antonioni obtuvo el Premio especial de Jurado en el Festival de Cannes en el año 1962. Lo cual a priori sería un aval más que suficiente para garantizar la calidad de la película que nos ocupa. El eclipse supone la tercera parte de la trilogía iniciada con “La aventura” y “La noche”.

Comienza la película con una pareja discutiendo. Una discusión tenue y apagada, alimentada por el silencio y por miradas extraviadas. Ella se llama Vittoria (Mónica Vitti), él, Ricardo (Paco Rabal). Tras tantos desengaños, Monica toma las de Villadiego y se va de casa. Para ello han transcurrido ya veinte minutos de una escena que se hace excesivamente larga (no hay música alguna que amenice la tragedia) , cuajada por la alternancia de planos que recrean el malestar de la pareja, a tenor de sus compungidos rostros, que no encuentra la fueza, la decisión, ni las palabras necesarias para tratar de enmedar la situación.

Poco después vemos a Vittoria caminar por las afueras de Roma, cuando Ricardo, a bordo de su coche le da alcance. Ella sigue en sus trece. Una vez liberada de una relación que la asfixiaba a Ricardo no le volveremos a ver el pelo.

Aunque está rodado en la eterna ciudad de Roma, no vemos ninguno de los míticos lugares de la ciudad: Colosseo, Fontana de Trevi, Plaza de España, etcétera, ya que las casas de los protagonistas están ubicadas a las afueras. Esa soledad y desarraigo de la perifería parece haber calado también en el ánimo huérfano de los protaganistas.

Una papel importante en esta historia juega el edificio de “La bolsa”, donde la madre de Vittoria trata de hacerse con una pequeña fortuna, afanada en el mercadeo de valores. A ello le ayuda Piero (Alain Delon), que trabaja allí como corredor de Bolsa. Un día que Vittoria va a visitar a su madre al edificio, lo conoce. Piero es un hombre seductor, con éxito entre las mujeres, al que le llevará poco tiempo ganarse el corazón de la desconsolada Vittoria.

Cuesta demasiado entrar en una historia árida como es ésta. La escena inicial ya nos pone en guardia. Luego el resto de las situaciones se desarrollan de un modo excesivamente apagado, mortecino. La relación que inician Vittoria y Piero tampoco contribuye a mejorar la situación. Apenas hay diálogos, y los que hay son soporíferos, pueriles, más propios de adolescentes que de veinteañeros que controlan las riendas de sus vidas, como lo son ellos.

Se echa de menos una mayor carga erótica, en esa plasmación de la tensión sexual, que explicite el tórrido y pasional romance que nos dicen que experimentan la pareja según indica la sinopsis del DVD. Una ocasión malgastada teniendo en cuenta el sex-appeal de la pareja protagonista. Porque el concepto tórrido y pasional, entiendo que era el mismo en los años 60 que ahora, ¿verdad?.

No me resultaron nada interesantes tampoco los momentos que se suceden en La Bolsa, donde acontece una brutal caída de los valores bursátiles, que provoca la perdida de grandes cantidades de dinero, de los pequeños inversores, entre los que se encuentra la madre de Vittoria, que ven así empañarse su futuro, teñido de negros nubarrones.

Monica VittiEl final de la película, sin palabras, donde el silencio toma cuerpo, y donde el director durante varios minutos, pone el ojo en diferentes edificios, farolas, aceras, cables de la luz, vallados, personas, es la puntilla: el descabello perfecto al espectador, que atónito, trata de encontrar el sentido oculto a lo que acaba de ver: la transcendencia de las imágenes, el poder evocador de las mismas.

Dice la reseña del DVD que el director construye una película: accesible, memorable y redonda. En lugar de accesible la película me ha parecido árida y cuesta mucho hincarle el diente (Antonioni erige un momumento al sopor). En cuanto a lo de memorable, quizá la película perdure por la belleza de su protagonista femenina: Monica Vitti que luce esplendida, si bien hay unos cuantos peros que poner a la puerilidad y altibajos de su personaje. Por último en cuanto a la forma geométrica de la misma, más que redonda, me resultan más interesantes las películas poliédricas, donde se superpongan los enfoques, las distintas visiones del mundo circundante. En este caso, que el peso de la historia recaiga sólo en la pareja protagonista, acentúa la asfixia emocional pero lastra el resultado y alimenta el aburrimiento

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