El niño (L´enfant) crítica película

Título original :L’enfant
Nacionalidad :Bélgica
Año:2005
Género :Drama
Director :Luc, Jean-Pierre Dardenne
Guión : Luc, Jean-Pierre Dardenne
Fotografía :Alain Marcoen
Música : —-
Reparto : Jérémie Renier, Olivier Gourmet,
Fabrizio Rongione, Déborah François, Jérémie Segard,
Stéphane Bissot, Mireille Bailly, Anne Gérard

Los hermanos Dardenne (Jean-Pierre y Luc) siguen haciendo sencillas películas de gran calado, como La promesa o Rosetta, por citar algunas, en las que tratan temas espinosos, subyacentes en nuestra sociedad. Si en Rosetta la protagonista era capaz de matar por obtener un puesto de trabajo, en esta ocasión los hermanos Dardenne nos muestran la vida de una pareja, que acaba de entrar en la vida adulta, con 20 años él y 18 ella (la cual acaba de ser mamá).
Bruno, dado al trapicheo, pues desdeña un trabajo normal (eso es de pringados dice), se acojona con la idea de ser padre, y no se le ocurre mejor idea que vender al niño recién nacido, sin decirle nada a su pareja (ya haremos otro le dice). Al poco de hacerlo rectifica, más por el disgusto que se lleva la madre, con desmayo e internamiento clínico incluido, que por qué él vea la luz y entienda que lo que ha hecho es inenarrable.
Una vez recupera al bebé, la madre del churumbel, no lo quiere ver ni en pintura (al padre), y Bruno hará todo lo posible por recuperar su amor. Para ello sigue trapicheando y dando pequeños golpes, para saldar la deuda con unos mafiosillos que le reclaman una suma de cinco mil euros por el intento fallido en la venta del bebé.
Los directores no buscan edulcorar la historia y las situaciones que viven los jóvenes son tristes y la mayoría de las veces, salvo alguna risa que otra, desagradable (como cuando Bruno debe dormir debajo de un puento forrado de cartones). No hay música en toda la película, la fotografía es natural, nada preciosista (cumple bastantes de las reglas del Dogma), la mayoría de las escenas se ruedan con la cámara al hombro (pero con menos vaivenes que en Rosetta, que llegaban a marear) y la historia avanza, más con silencios que con diálogos.
Pocas cosas sabemos de la pareja, como que Bruno no mantiene una fluida relación con su madre. De Sonia no sabemos si tiene familia o amigos, pues nadie asoma, para darle alguna muestra de afecto o cariño, que le permita así aliviar sus penas en un momento tan delicado como atraviesa.
Escenas como la del niño a punto de palmarla por hipotermia, ponen un nudo en la garganta, al plasmar de que forma tan absurda alguien puede perder la vida.

Bruno y Sonia son dos jóvenes que al final se dan cuenta, de que para bien o para mal solo se tienen así mismos, y que nadie les va echar una mano, si quieren labrarse un porvenir. Para ello se nos muestra una ciudad en la que habitan los jóvenes, fría, gris, distante, inhóspita, acerada y desapacible.
Los directores no cargan las tintas con los jóvenes, no se cuestiona su conducta y sus actos alocados, sino que más bien parece que fueran víctimas de la sociedad que en desgracia les ha tocado vivir (nacidos en familias desestructuras o inexistentes, con trabajos mal pagados y con el sanbenito de «perdedores» tatuado en la frente), sin recurrir, lo que es muy de agradecer cuando se tocan temas sociales, al planfleto o a la moralina ejemplarizante, la cual aquí brilla por su ausencia.

Destacan las buenas interpretaciones de los dos jóvenes: Jérémie Renier (Bruno) y Déborah François (Sonia). La película se llevó la Palma de Oro (2005) en el Festival de Cannes

El niño IMDB | Festival de Cannes

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