El Rey de la montaña

El Rey de la montaña Dirección: Gonzalo López-Gallego. País: España. Año: 2007.
Duración: 90 min. Género: Thriller.
Interpretación: Leonardo Sbaraglia (Quim), María Valverde (Bea), Pablo Menasanch (guardia joven), Francisco Olmo (guardia mayor), Manuel Sánchez Ramos (empleado gasolinera).
Guión: Javier Gullón y Gonzalo López-Gallego.
Producción: Juan Pita, Juanma Arance, Miguel Bardem, Elena Manrique y Álvaro Augustin.
Música: David Crespo.
Fotografía: José David Montero.
Montaje: Gonzalo López-Gallego.
Dirección artística: Peio Villalba.
Vestuario: Tatiana Fernández

¿Qué pasaría si tras echar un polvo en una gasolinera con una atractiva joven, después de comprobar que te han birlado la cartera, coges el coche, te pierdes por una carretera secundaria, en pleno bosque y recibes un impacto de bala en el coche, para luego ser tiroretado, sin motivo aparente?.

Esta premisa puede resultar o no verosímil, tanto el encuentro sexual en la gasolinera, como el hecho de que un fulano te dispare sin ton ni son (como sucedía al comienzo de Babel), pero una vez metidos en harina, cuando vemos como el protagonista, llamado Quim asume que se lo quieren cepillar y emprende una huida hacia ninguna parte, primero sólo y luego en compañía de la chica con la que había follado en la gasolinera, de nombre Bea, nos vemos envueltos sin remisión en una persecución infernal, donde lo más atroz es que no hay porqués.

Así la pareja corre bosque arriba y bosque abajo, se esconde entre matorrales, tratan de cruzar un caudaloso río, son tiroteados desde la cresta de las montañas vigilantes y comprueban que su vida vale tanto como la de cualquier otro animal en manos de un cazador.

Su director, Gonzalo López-Gallego, logra mantener el climax de comienzo a fin, saca lo mejor de los intérpretes, tanto de Sbaraglia como de Valverde, ambos sembrados. Nos sumerge en una ansiedad permanente, como la que experimenta Quim todo el tiempo, el cual no sabe hacia donde tirar, qué hacer, donde esconderse, sin dar crédito a lo que le está sucediendo.

El Rey de la montaña sería un trasunto naturalista de Funny Games, una muestra más de esa violencia ciega y sinsentido que causa dolor y muertes a lo tonto, como un mero pasatiempo, como un juego pueril que no acaba siendo tal.

Me he llevado una gran sorpresa, muy agradable, con la película. Su puesta en escena es brillante. Tanto lo acertado de las localizaciones (Sierra Cebollera, Covaleda, Salduero, en parajes de Soria), una excelente fotografía, unos personajes capaz de hacernos partícipes de su desconcierto y de su pánico, unos minutos finales de vértigo hacen de El Rey de la montaña, una película muy recomendable, la cual a pesar de seguir el modelo visto en otras películas americanas, deja su huella ibérica, como los detalles del colacao en el termo, de ese aldea, una de tantas abandonadas, convertida en un cementerio de tiempo que da fe del exilio rurar, una película, que consigue además de entretener, extraer otro tipo de reflexiones que afloran tras el visonado y que no expongo aquí para no desvelar demasiados detalles de la película.

Un director, Gonzalo López-Gallego, al que tener muy en cuenta. Desde esta blog mis felicitaciones.

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