La vía láctea

A Vía LácteaDirección: Lina Chamie.
País: Brasil.
Año: 2007.
Duración: 88 min.
Género: Drama.
Interpretación: Marco Ricca (Heitor), Alice Braga (Júlia), Fernando Alves Pinto (Thiago).
Guión: Aleksei Abib y Lina Chamie; basado en un argumento de Lina Chamie.
Producción: Lina Chamie.
Fotografía: Kátia Coelho.
Montaje: André Finotti.
Diseño de producción: Mara Abreu.
Vestuario: Marjorie Gueller y Joana Porto

De buenas a primeras sin quererlo acabo de ver tres películas brasileñas: La Vía Láctea, Tropa de Élite y Estómago y he de decir que me han gustado. Las tres son diferentes pero todas ellas películas interesantes, que permiten acercarnos a una filmografía que en las pantallas españolas brilla por su ausencia, si bien las dos últimas creo que se han estrenado recientemente en España, lo cual no está nada mal.

La Vía Láctea es la clásica historia de amor malogrado, donde un hombre madurito, escritor de profesión, queda prendado de una bella joven, actriz de teatro pero con ánimo de ser veterinaria (a quien pone cara y cuerpo la actriz Alice Braga, vista en Crossing Over, la cual ya hemos criticado aquí).

Al hombre lo vemos al comienzo de la película salir de su apartamento todo enloquecido, tras hablar por teléfono con su pareja, la cual le dice que es mejor dejarlo correr, que no conviene seguir juntos. Él sale a la calle, agita los brazos, esquiva varios coches, hasta que uno de ellos le arrea un buen meneo y cae al suelo. Luego la historia va atrás en el tiempo, se nos presentan los hechos; cómo se conocieron, cómo se cuajó su historia de amor, cómo poco a poco eso que se llama amor se fue disolviendo en la leche diaria que mamamos, y cómo el destino mostrará cartas negras para los enamorados. Todo ello queda aderezado con reflexiones interesantes a cargo de ella. Que la historia no siga un curso lineal, no logra más que marear, pues no sabemos si nos hallamos en el momento presente o en qué momento del pasado. Hay momentos surrealistas, en los cuales personajes de la calle, mendigos en su mayoría, charlan con el protagonista o vallas publicitarias que le dicen qué hacer, todo ello para dotar el film de ciertas miras intelectuales, que son sólo humo.

La ciudad en la que moran los protagonistas es Sao Paulo, una ciudad caótica, la segunda más poblada de Suramérica después de Ciudad de México, plagada de favelas, de niños en la calle pidiendo, un sitio hostil en el que se mueven nuestros personajes. Sacan adelante la historia la buena labor interpretativa de los actores y actrices y un ritmo compulsivo a ratos en excesivo agitado, con escenas rodadas cámara en mano, y si merece la pena verla es por tener una noción de que tipo de películas son capaces de hacer los brasileños.

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