La casa de papel. Cuarta temporada (Álex Pina)

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Llegó finalmente el momento de poder ver la cuarta temporada de La casa de papel. Son ocho episodios, unos 400 minutos.

La tercera temporada consistía en intentar atracar el Banco de España y sustraer de allí el oro. Liberaban además a Río, que estaba siendo torturado en algún lugar recóndito.

La tercera temporada acababa por tanto donde empieza esta cuarta, en pleno atraco. Recordemos que el profesor y Lisboa estaban en un bosque tratando de huir. Él oye que a ella la retienen, disparos de aviso, preguntas sin respuesta y luego una ejecución. El profesor verá así desmoronarse su mundo, su plan. Echo mucho en falta a la Lisboa de la primera temporada (cuando era la inspectora Murillo), aquí su personaje resulta mucho más desdibujado. Trataremos de hacer este comentario evitando los menores destripamientos de la trama. Lo ideal sería llevar virgen a su visionado.

La principal pega que le pondría a esta temporada es que no finalice, así que habrá que armarse (incluso rearmarse) de paciencia y esperar a una quinta (y quién sabe si a una sexta) para ver qué es lo que sucede finalmente con el atraco y los atracadores, atraco al cual cada vez se le presta menos atención, de hecho, son escenas contadas en las que se les ve a los atracadores convirtiendo el oro en grisalla.

Hay varios aciertos esta temporada como son la incorporación de la negociadora Alicia Sierra (estupenda Nawja Nimri) la responsable de torturar a Río. Como torturadora (a pesar de su embarazo) Alicia no tiene precio y su inteligencia y perspicacia como se verá no harán más que traerle problemas a la banda.

Otro acierto es Gandía (un fantástico José Manuel Poga), el jefe de seguridad del banco, que convierte su porvenir en su particular jungla de cristal, poniendo en jaque a la banda. Aunque aquí los malos de la película no son los atracadores, sino Gandía, un tipo rocoso y muy bien adiestrado, empeñado en chafarle sus planes.

Otro acierto, aunque menor, es la figura del infiltrado, Manila, aunque no se le saque mucho jugo.

Los retenidos tienen un papel totalmente prescindible. El que lleva la voz cantante es Arturito (que no sabe estar callado ni debajo del agua y siempre quiere ser el protagonista absoluto con sus soflamas, enardeciendo al personal, pero él siempre detrás de la barrera), cuyas viles acciones le granjearán la enemistad de todos, y obtendrá como recompensa una máscara de ecce homo.

La cabeza pensante sigue siendo el profesor (interpretado por Álvaro Morte, uno de los bastiones de la serie), cuyos planes, gracias a la mente de los guionistas (los guiones son sin duda lo mejor de la serie, al lograr dar a cada personaje su singularidad), no dejan de depararnos situaciones increíbles, pues para ellos no hay límites, y sus acciones (una especie de misiones imposibles) pasan a confirmarlo.

Los capítulos son más cortos que en las temporadas anteriores, tienen así más músculo, se gana en intensidad, explicitada en dos vectores: uno lo dramático, ver lo jodidos que están todos los atracadores allí dentro, sin saber si se pueden fíar los unos de los otros, surgiendo romances que truncará el infausto destino, y también desamores, cuando la naturaleza obliga a quitarse la máscara y aflora entonces la verdadera naturaleza monstruosa, recurriendo de nuevo al pasado, a la génesis, con flashback, como en las temporadas anteriores y seguir abundando así en las relaciones entre el profesor y su hermano, Berlín, entre el profesor y Nairobi, entre Nairobi y Helsinki…

El otro vector es lo puramente pirotécnico, la acción desmadrada, la balacera continua, la espectacularidad por bandera, el efectismo como el pan candeal a rumiar y mientras, el pueblo en la calle (con las caretas de los atracadores, caretas que se han hecho virales y las enarbola gente por todo el orbe) apoyando a los secuestradores, sacándoles El profesor los colores al Estado, al Ministerio del Interior, a la Policía, a todas las fuerzas del orden, o del caos.

Quedan muchos cabos sueltos al finalizar el octavo capítulo, todo está en el aire, y la escena final es perfecta para clausurar la temporada y dejarnos anhelantes hasta el comienzo de una quinta.

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