La Gran Ola (Fernando Arroyo)

Fernando Arroyo
Título: La gran ola
Año: 2017
Duración: 67 min.
País: España
Dirección: Fernando Arroyo
Música: Pablo Cervantes
Reparto: María Belón

Resulta sorprendente ver en este documental cómo todos los que intervienen en el mismo -todos los profesionales que hablan del tsunami que vendrá a España algún día, pues el riesgo está ahí latente, sin que sepamos cuando- coinciden en lo mismo: que no se está haciendo nada por tomar las medidas que puedan minimizar los efectos, como llevar a cabo campañas de prevención, a fin de que las personas que viven en las zonas que pudieran resultar afectadas como la costa Atlántica andaluza, onubense y portuguesa, tengan información de primera mano y sepan cómo actuar llegado el tsunami.

Como nos cuenta Begoña Pérez, de la División de Oceanografía de Puertos del Estado y responsable de la REDMAR o red de mareógrafos situados a lo largo de la costa española, “la cuestión no es si va a ocurrir o no, sino cuándo.” En el documental aparece María Belón, a la cual conocemos porque Bayona rodó sobre su periplo con final feliz, Lo imposible. Belón nos habla de la hipocresía de algunos gobiernos que por no alertar al turismo anteponen los intereses económicos a las vidas de sus ciudadanos. Las consecuencias son conocidas por todos.

Como apunta Mauricio González experto en tsunamis y profesor del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria “La gente debe preparase conociendo el fenómeno y sabiendo cómo actuar frente a un evento. Puede empezar informándose y preparando un plan de emergencia familiar de que hacer la familia frente a un evento y como prepararse. Por su puesto, deben exigir a sus gobernantes medidas”.

Conocemos el refrán Más vale prevenir que curar. Pero esto no vale para todo, según vemos lo que a día de hoy están haciendo al respecto el Estado, las Diputaciones y los Ayuntamientos. El único representante político que da la cara en el documental es para decirnos que no hay que alarmar a la gente de manera innecesaria. Pues nada, ya tendremos tiempo de echarnos las manos a la cabeza y lamentarnos cuando llegue el día.

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