La noche de la iguana crítica película

Título original:The Night Of The Iguana
Año 1964
Dirección: John Huston
Intérpretes: Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, Sue Lyon, Skip Ward.
Guión: Tennessee Williams, Anthony Veiller, John Huston
Música: Benjamin Frankel
Fotografía: Gabriel Figueroa
Duración: 118 min.
Color: Blanco y negro

Dirigida por John Huston basada en la obra teatral de Tennessee Williams y con actores como Richard Burton, Ava Gardner, Deborah Kerr, el resultado no puede ser otro: soberbio.
El comienzo de la película, es de los que no se olvidan. El reverendo T. Lawrence Shannon al tiempo que da su sermón a los feligreses, empieza a cuestionarse cada una de las palabras que va diciendo, que como el vinagre sobre la herida o cristales bajo la lengua le punzan, haciéndole vomitar lo que lleva dentro. Los feligreses marchan espantados y el cura es expulsado.

Encuentra entonces trabajo en México como guía turístico. Lo vemos a bordo de un autobús con un grupo de cantarinas mujeres de una congregación que habrán de pagar los platos rotos del impetuoso carácter de Shannon. El destino es Puerto Vallarta, en México (lugar precioso, donde todavía el cemento no había hecho acto de presencia). Allí reside Maxine, recientemente viuda, dueña de un hotel, al cual Shannon conoce y donde lleva al grupo de mujeres.
Una de ellas, la joven Charlotte, se encapricha de Shannon, tratando de seducirlo a toda costa. Charlotte no es otra que Sue Lyon que el año anterior había sido Lolita, la cual tiene encima a una institutriz que es una paparra y sobre la que Shannon sabe enseguida cuales son sus preferencias sexuales reprimidas (basta verle la cara de sota que tiene todo el tiempo)

Una vez que el grupo de mujeres se instala en el hotel llegan al mismo una pintora, Hannah y su abuelo, poeta de más de noventa años. Ambos, sin un duro, sobreviven merced a su intelecto, con el dinero que reciben mediante la venta de los cuadros de la primera y los recitales poéticos de la segunda.

Los diálogos son encarnizados. Shannon y Maxine no ocultan la tensión sexual que hay entre ellos. Un sexo que sin plasmarse está muy presente en la mayoría de los diálogos que mantienen. El reverendo no quiere caer en la tentación y se mofa cuando Hannah le cuenta en qué han consistido sus dos únicos encuentros que ha tenido a lo largo de su vida.

Ava Gardner, como Maxine, está desatada, disfrutando del sexo y del alcohol con dos mexicanos que pasan las horas tocando las maracas y cazando iguanas.
Deborah Kerr, está fenomenal como Hannah, virginal y recatada, ajena a los devaneos sexuales de Shannon, un Richard Burton que devora cada escena, con unos ojos desorbitados que hablan por sí solos.

Una película interesante, divertida, en la que disfrutar de apasionados diálogos, con material de fondo sobre el que reflexionar, con interpretaciones de altura, y una fotografía soberbia de Gabriel Figueroa.

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