La prima cosa bella (Paolo Virzì 2009)

La prima cosa bela poster Título original: La prima cosa bella
país: Italia
año: 2009
género: ficción
dirección: Paolo Virzì
guión: Paolo Virzì, Francesco Piccolo, Francesco Bruni
reparto: Valerio Mastandrea, Micaela Ramazzotti, Stefania Sandrelli, Claudia Pandolfi, Dario Ballantini
fotografía: Nicola Pecorini
montaje: Simone Manetti
escenografía: Tonino Zera
vestuario: Gabriella Pescucci
productor: Marco Cohen, Fabrizio Donvito, Benedetto Habib, Paolo Virzì, Carlo Virzì

Al ver el poster de esta película uno se imagina una comedia al uso donde rezuma la felicidad. No es el caso. La prima cosa bella es una preciosa tragicomedia, que abarca casi 40 años en la vida de una familia, formada por un matrimonio y sus dos hijos. Es el año 1971 cuando en las fiestas del pueblo Anna es elegida la madre más bella. Ese hecho tan trivial en apariencia desatará el infierno de los celos en su marido. Tras un tira y afloja y varios gritos y amenazas de por medio, ella decide irse con sus hijos de casa. Hará después sus pinitos en el mundo de cine. La muchacha es realmente bella y eso le abre tantas puertas como le cierra. El marido aparecerá en escena poco después para quitarle a sus hijos, que esta recuperará luego otra vez. En ese continuo trajín de encuentros y desencuentros se van los años de Anna y de sus dos hijos, Bruno y Valeria.

En el momento presente, año 2009, Bruno recibe la visita de su hermana Valeria para informarle de que su madre está a punto de morir y le convence para que vaya a verla y de paso puede despedirse.

Bruno y su hermana, como todos, son víctimas de su pasado. Han salido adelante como tantos otros, prolongando sus miedos, sus temores, metabolizando sus traumas. Una vez que Bruno retome el contacto con su madre, la cual a pesar de estar en fase terminal muestra una entereza y una vitalidad encomiable, pocas veces vista en un cine, será un buen momento para echar la vista atrás y a modo de catársis, hacer un repaso de lo que fue su niñez y adolescencia, sus primeros y forzados amores, sus pinitos en la poesía, el prematuro casamiento de su hermana enamorada de un locuaz joven discursivo que la conquistó por la palabra, pero que como dice el refrán se las llevó el viento, para si no lograr entender la forma de proceder de su madre ni de aprehender su compleja naturaleza, al menos quererla en todo su ser, y abrigar una suerte de reconciliación que recomponga eso que se rompe por dentro y que el paso del tiempo no hace sino hacer más afilados los desfiladeros interiores.

La historia se nos presenta a través de continuos flash-backs que nos van situando atrás y adelante en el tiempo. La labor de montaje en ese sentido es impecable. Del mismo modo el gran acierto además de una historia sumamente proteica, es la labor de interpretación de todos los que figura en la cinta. Destaca en especial la actuación Micaela Ramazzotti y de Stefania Sandrelli, que dan vida a Anna en su juventud y en su madurez.

Un guión bien cuajado hace que las situaciones resulten creíbles, que esos momentos surrealistas, como la traca final, no hagan otra cosa que ponernos un puño en la garganta para hacernos irnos por la vía lacrimal, congraciados con la que vemos, pues no es otra cosa esta película que una exaltación de la familia y del goce de vivir, una muestra más de que vivir vale la pena, que no resulta sencillo, inocuo, que hay que tragar mucho, muchas veces pero que una mezcla de ligereza, frivolidad, inteligencia y fuerza interior nos permiten llegar al final abrazando la muerte con una sonrisa y un brillo en la mirada. Irnos de este mundo por la puerta grande.

En la última entrega de los premios italianos David Di Donatello, La Prima Cosa Bella se llevó 3 premios; al mejor director (Paolo Virzì), actor (Valerio MASTANDREA) y actriz protagonista (Micaela RAMAZZOTTI).

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