La vida de David Gale crítica película

Dirección: Alan Parker.
País: USA.
Año: 2003.
Duración: 130 min.
Interpretación: Kevin Spacey (Dr. David Gale), Kate Winslet (Elizabeth Bloom), Laura Linney (Constance Hallaway), Gabriel Mann (Zack), Matt Craven (Dusty), Rhona Mitra (Berlin), Leon Rippy (Braxton Belyeu), Jim Beaver (Duke Grover), Katina Potts (Rosie), Katherine James (Beth).
Guión: Charles Randolph.
Producción: Alan Parker y Nicolas Cage.
Música: Alex Parker y Jake Parker.
Fotografía: Michael Seresin.
Montaje: Gerry Hambling.
Dirección artística: Geoffrey Kirkland.
Vestuario: Renee Ehrlich Kalfus

La vida de David Gale levanta el vuelo sobre el rebaño de telefilms que pueblan las parrillas televisivas o de películas de temática similar como Sentencia de Muerte, gracias a sus tres intérpretes principales: Kevin Spacey (Dr. David Gale), Kate Winslet (Elizabeth Bloom), Laura Linney (Constance Hallaway).

El asunto a tratar es la pena de muerte. No ya su sinrazón, que va en contra de los derechos humanos, sino de las fallas de un sistema juidicial que envía al corredor de la muerte a gente inocente, o a personas no lo suficientemente culpables. Si hay que llevar a la práctica aquello de que «nadie es culpable hasta que se demuestra lo contrario» en base a la presunción de inocencia, en los Estados Unidos, si eres negro o inmigrante, tienes malas pintas y estás en el lugar equivocado, es muy posible que te envíen a la silla eléctrica, aunque no haya pruebas suficientes, cuando se trata de condenar a alguien y no se atienden ya a certezas absolutas sino a posibilidades.

El profesor de Universidad David Gale, está en el corredor de la muerte, acusado de haber matado a su amiga Constance. Tres días antes de su ejecución, pide que una periodista, Elizabeth, se entreviste con él para contarle su historia.

En esos encuentros se nos va contando la vida de David Gale antes de llegar al corredor. Como era un profesor de universidad afamado, con libros publicados, al que un buen día, una alumna suya, llamada Berlín, se la juega, y hace pasar una encerrona sexual por una violación, si bien luego retira los cargosy desaparece

Para entonces el daño ya está hecho, y el honor de Gale mancillado, siendo repudiado a partir de entonces. Tras ser expulsado de la universidad pasará a trabajar como encargado de una cafetería y se dará a la bebida.

Sus males se acrecientan cuando su mujer pide el divorcio y se lleva a su hijo, por el que Gale siente devoción, a España. En esa situación desesperada, Gale toma una decisión sorprendente. Él que es un alalid de la lucha contra la pena de muerte junto a Constance, pergeñarán un plan que culminará su obra.

Como decía, la historia que se alarga hasta las dos horas, está narrada con buen ritmo, si bien no hubiera estado de más una labor de comprensión, con la que la película hubiera ganado en intensidad. Ese alegato contra la pena de muerte, una vez que la periodista muerde el anzuelo y comienza a investigar, nos llevará por la senda del suspense y de la intriga.
¿Quién está detrás de la muerte de Constance?.

Spacey no hace su mejor papel, Winslet tampoco pero están muy bien, convincentes y creibles en sus papeles de acusado y de esta intrépida periodista que moverá cielo y tierra para descubrir la verdad. Laura Linney, está inmensa y es la mejor de las tres.

La vida de David Gale entretiene y carga las tintas contra aquellos que defienden la pena de muerte, no ya con palabras, sino con hechos.

Cuando Gale en la televisión se enfrenta con un senador que defiende a ultranza la pena de muerte, este último le dice, Sr Gale, dígame usted el nombre de alguna persona que esté en el corredor de la muerte y sepa usted a ciencia cierta que es inocente.
Ahí comienza todo.

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