Ladrones crítica película

Dirección: Jaime Marques Olarreaga.
País: España.
Año: 2007.
Duración: 105 min.
Género: Drama.
Interpretación: Juan José Ballesta (Alex), María Valverde (Sara), Patrick Bauchau (anticuario), María Ballesteros (madre), Carlos Kaniowsky (peluquero), Christian Sampedro (aprendiz).
Guión: Jaime Marques Olarreaga y Juan Ibáñez; basado en un argumento de Jaime Marques Olarreaga y Enrique López Lavigne.
Producción: José Ibáñez y Antonio P. Pérez.
Música: Federico Jusid.
Fotografía: David Azcano.
Montaje: Iván Aledo.
Dirección artística: Juan Botella.
Vestuario: Fernando García

Uno de los alicientes de la película es ver juntos a dos jóvenes promesas del cine español: Juan José Ballesta y María Valverde. La película, como el título de la película indica, va de ladrones. Alex, ve de niño como su madre que se dedica a robar, es detenida por la policía cuando va en el metro. El niño es enviado a un centro de acogida. Ahora Alex es adulto y trata de ganarse la vida como peluquero. Conoce muy bien el oficio de robar y maneja bien las manos, así que no sabemos si acabará caminando por el lado más salvaje de la vida o se pasará la vida arreglando cabezas.

El único afán de Alex en su vida no es otro que encontrar a su madre. El mundo del hampa, en su vertiente del ladronicio es una excusa, en esa búsqueda desesperada. Un día que Alex está haciendo la comprar en el supermercado echa un cable a Sara a la que ve robando un CD, sin mucho arte, pues no se percata de que una cámara sobre su cabeza lo está grabando todo. Luego se conocerán mejor y Sara, no sabemos si a falta de experimentar sensaciones fuertes que la saquen de su monótona existencia, decide colaborar con Alex en sus golpes: robo de carteras en el metro, autobuses o en las calles. Juntos se ayudarán mutuamente. Primero será él quien le enseña a ella como desenvolverse, si bien ella también aportará su granito de arena y explotará su físico poco discreto.

Parte de lo que Alex roba lo vende a un anticuario, el cual le pone a éste en la pista de su madre.
Sara se dejará llevar por Alex, por el cual se siente fuertemente atraído (la escena de cama queda muy descafeinada y se espera que teniendo a estos dos protas, la cosa fuera más subida de tono)

Ladrones, supone la ópera prima de Jaime Marques Olarreaga, el cual ya desde el comienzo nos deleita con una bonita fotografía de ambiente onnírico, fría y gris, que luego mantiene durante toda la película.

Ballesta y Valverde cumplen, si bien, la falta de diálogos, su poco espíritu y la nula hondura acerca de sus existencias: implicaciones, motivaciones, deseos, sueños, fustraciones, impide que conectemos con ellos y que su historia, a pesar del dramatismo resulte impactante, a lo que tampoco ayuda la dicción de ambos, en especial de Ballesta, que más que hablar farfulla (aunque me temo que a las chicas y chicos les/las vuelve locas/as con su mirada y las palabras les importan poco o nada).

Ellos dos solitos no obstante sustentan la película, para bien o para mal. Cuando visitan la comisaria, de los policías que les interrogan solo oímos las voces. Cuando Sara charla con su madre, igualmente solo oímos su voz, pero no vemos su rostro.

Ladrones, no tiene el gancho comercial de otras superproducciones americanas que abarrotan los cines, con elegantes ladrones que visten de Armani. Estos son jóvenes sensibles, que se buscan con la mirada, desnortados, abatidos, que rumian la soledad, hurtando minutos al presente, borrando la risa del mañana, buscando la mano maternal en el más allá, porque desde pequeños les robaron el mes de abril y todo lo que va después.

Por cierto, salvando las distancias, el cartel de la película es parecido a la hora estrenada El hombre de arena, donde casualmente también está María Valverde, buscando algo. Si las manos van al pan. ¿Encontrará la «baguette»?

El hombre de arena

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