Se hace difÃcil enfrentarse a escribir sobre una pelÃcula como esta, nada más acabar de verla, sin digerirla. No sé si dentro de unos dÃas mi yo interior se retorcerá por lo que ha visto en estas 2 horas largas, ni si será para bien, o para mal. O simplemente la olvidaré.
Desde luego como el subtÃtulo que su autor le ha dado, Megalópolis es una fábula. Hay que entenderla asÃ. Pero lo que no sabemos es si se trata de un arreón de un octogenario que ya no tiene que demostrar nada y hace lo que quiere, como ha hecho siempre, o la desquiciante vanidad de un genio artista, que ve en su cabeza cosas que no llega a plasmar del todo en su obra.
Producir, escribir y dirigir le ha dado siempre a Coppola la libertad para hacer obas maestras. Este pelÃcula no se calificará como tal, seguro, pero sigue siendo una obra intrigante, curiosa y no dirÃa yo que mala. Farragosa, sÃ, difÃcil de entender y con unas alegorÃas al imperio romano que no acaban de tener la seriedad esperada del director de Apocalypse now. Pero qué sabremos nosotros, pobres mortales de lo que pasa por la mente de un genio.
He esperado a ver la pelÃcula bastante tiempo desde su estreno. Recuerdo oÃr ponerla a caldo por aquel entonces y he visto que en IMDB, la biblia del cine, su nota no llega al aprobado. Pero aún asà necesitaba verla y quizás por esperar tan poco no me ha defraudado como lo hubiese hecho de haber ido al cine.
Como antes decÃa, la historia en si tiene un hilo en si pero su trama va dando tumbos y resulta bastante poco coherente. Vamos, que no se entiende nada y ya desde un principio te planteas que esto no te va a llevar a ningún sitio. Creo que la versión que Coppola tenÃa en mente, era de unas cuantas horas más. Es posible que debido a eso se aprecie que la historia no acaba de cuajar.
La crÃtica ha sido muy polarizada, como lo es la propia pelÃcula. Tiene buenos momentos, pero en otros estás deseando que termine ya. Lo curioso es que cuando ha acabado, le ves sentido, ves la historia que te han contado, ves la fábula y ves que podrÃa haber sido una gran pelÃcula, pero esa mezcla de fantasÃa, alegorÃa, filosofÃa y megalomanÃa, no le hace ningún bien en su desarrollo.
Muchas veces he escrito sobre el arte y los artistas y mi posición ha sido siempre la de que el arte tiene dos puntos de vista, el del artista y el del público. Si ambos están alineados, las obras no tienen discusión. Cuando van por caminos diferentes pueden sumar, o restar. Cuando no es fácil apreciar el camino que el artista ha elegido, puede ser difÃcil seguirlo. Pero el camino sigue estando ahÃ.
Megalópolis trata sobre un artista, un arquitecto en este caso. Sus ideales, sus obstáculos, su momento y su forma de ver las cosas. Es un claro alter ego de Francis Ford Coppola, que también se ha tenido que enfrentar a lo largo de su carrera a elogios y crÃticas constantes, a dificultades y a cheques en blanco. Es la visión de un artista, retratando a otro artista, asà que no me veo en condiciones de decir que sea mala, solo que posiblemente no la hemos entendido.
Al final, creo que estas lÃneas sobre la pelÃcula me han quedado tan liosas como la propia pelÃcula. Poco te animará a vela o no verla. En cualquier caso hazlo con idea de disfrutar. Pero bueno, la crÃtica cinematográfica no deja de ser un arte.