Perdidos 3×13 Episodio 13 Tercera temporada

El protagonista del episodio es John Locke. A Kate, Sayid, Danielle y Locke los habíamos
dejado junto a la urbanización donde residen los Otros, atónitos, al comprobar parapetados detrás del follaje a un dicharachero Jack jugueteando con un balón de rugby, con la lánguida Juliet haciéndole ojitos. Deciden esperar a que caiga la noche para rescatar a Jack de «Los Lo flipanotros». Kate entra sigilosamente en una habitación en la que Jack toca el piano. Al verla se muestra extrañado y le señala una videocámara. Momentos después aparecen unos hombres que apresan a Jack y a Sayid enjaulándolos. Kate recibe la visita de Jack, el cual le recrimina que haya vuelto a buscarlo cuando le dijo por activa y por pasiva refleja que no lo hiciera. Le dice que ha hecho un pacto con «los otros», y que esa misma noche dejará la isla. Pero que volverá a por ella. Mientras, Locke se adentra en el cuarto de Ben y le interroga, contando con la ayuda de la hija de Ben, Alex, la cual cuando va a donde está Sayid a coger su mochila, este le dice que es igual que su madre. Está muerta replica la joven. Es lo que te han hecho creer, dice Sayid antes de que le den unas patadas por hablador.

La acción se traslada años atrás, cuando Locke tenía pelo, peor aspecto y cobraba una pensión. Un día recibe en su domicilio la visita de un joven que le enseña una foto en la que El padre de John Locke es muy maloreconoce a su padre junto a una señora (la madre del joven) con la que va a casarse en breve. El joven sabe que Locke le donó un riñón, si bien desconoce la causa. Locke lo despacha diciéndole que no conoce de nada a ese señor de pelo blanco y que se trató de una donación anónima. Días después la policía interroga a Locke porque el joven aparece muerto. Locke va a ver a su padre y le insta a desaparecer, a no culminar el enlace matrimonial. De hacerlo le contará a su futura mujer que clase de persona es, y como lo único que quiere de ella es su dinero. El padre accede, pero miente, como hace siempre, y Locke ve pasados unos días como su padre no sólo no ha dejado la ciudad sino que sigue pensando en casarse, así que va a visitarlo a su domicilio. Cuando Locke va a llamar por teléfono a la pareja del padre para explicarle todo, su padre lo empuja lanzándolo por la ventana desde un octavo piso. Locke cae de espaldas y no se muere en el acto, pero su columna vertebral sufre daños y se ve obligado a usar silla de ruedas al devenir parapléjico.

Vemos de nuevo a Locke y a Ben en el tiempo presente. Han pasado ochenta días desde que tuvo lugar el siniestro aéreo. Locke sabe de la existencia de un submarino con el que «los otros» se desplazan al exterior de la isla y su objetivo es hacerlo volar por los aires.
Cuando Jack y Juliet están en el muelle, preparados para dejar finalmente la isla, Locke que es apresado, le dice a Jack que lo siente, y poco después tiene lugar una explosión, que hace volar por los aires el submarino. Si Locke ha volado el submarino es en opinión de Ben porque sabe que así estará seguro de su padre, que no podrá encontrarlo y además la isla debe tener algún poder mágico, ya que Locke llegó en silla de ruedas y ahora anda perfectamente y no quiere abandonarla.

La mirada que Jack destina a Locke tras la explosión está cargada de odio. Ben sabe muchas cosas del pasado de Locke como la tormentosa relación que mantiene con su progenitor. Ben le agradece que haya volado el submarino porque de ese modo sus sueños se han hecho realidad. Haber dejado escapar a Jack hubiera sido una muestra de debilidad. Sin submarino no hay modo de huir y Ben sale reforzado como lider. El episodio acaba con Locke abriendo una puerta

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