Sisu

Sisu es una deliciosa gamberrada que me recuerda a Polar o a John Wick. Sisu es carne de cómic y tiene un aura inmortal. Vive solo en un paraje precioso pero inhóspito en el norte de Finlandia. Estamos durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, y al plácido rincón donde vive el solitario Sisu rondan los nazis que abandonan ya Finlandia incendiando las casas y las tierras, colgando de los árboles a los hombres que encuentran en su camino y violando y secuestrando a las mujeres.

Sisu es un garampeiro que encuentra una veta de oro, la echa en su zurrón y en su camino se cruzan los nazis que tratan de robarle el oro. Los nazis son despiadados, pero Sisu es mucho peor, es un exsoldado de élite que ha despachado más de 300 rusos y su nombre ya es leyenda. Cuando los nazis descubren su identidad, lejos de achantarse tratan de matarlo, aunque Sisu como la mala hierba nunca muere. Se suceden distintos encuentros con los que Sisu irá mermando las ya exiguas tropas nazis, de apenas unas docenas de hombres que van muriendo al pisar una mina, degollados, ahogados, tiroteados, etc.

Y si la película se mantiene por una senda controlada (dentro de todo lo delirante y alucinado de la salvaje propuesta), finalmente ya se descontrola del todo cuando dejamos tierra firme y pasamos al cielo, avión mediante.

La bella fotografía, el ritmo endiablado, el magnetismo del actor (Jorma Tommila) que encarna a Sisu, lo original de su propuesta mezcla de western y exploitation, su sangrante visceralidad y la violencia como única salida hacen de Sisu una meritoria película finesa obra de Jalmari Helander.

Nuestra puntuación

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