Skizo crítica película

Dirección: Jesús Ponce.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 85 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Eloy Azorín (Gorka), Óscar Jaenada (El Iván), Bea Segura (Susana), Patxi Santamaría (Luis), Asier Oruesagasti (Ander), Anabel Arraiza (Camarera), Josean Bengoetzea (Policía), Zigor Bilbao (Gasolinero).
Guión: David Sarasketa y Javier Etxaniz Petralanda.
Producción: Juanjo Landa.
Música: Aitor Amezaga.
Fotografía: Javier Aguirre.
Montaje: Fernando Franco.
Dirección artística: Peio Villalba.
Vestuario: Cristina Rodríguez.

Hay películas que en lugar de verlas se sufren. Me pasó con Somne y con Ouija, y me ha vuelto a pasar con Skizo, por hablar de producciones españolas.

Ya desde la primera frase, desde que oímos hablar a Oscar Jaenada (Iván), interpretando a un macarrilla de tres al cuarto con aire comprimido en el cerebro y ver como el alelado de Eloy Azorín (Gorka) le secunda la gracia, que consiste en secuestrar a Susana, una amiga de éste, rica, y pedir un dinero por ella, se ve que la película va a ser un paquete.

Se suceden los exabruptos, los tacos, quizá con el propósito de captar el interés del espectador con un lenguaje directo y descarnado pero que rechina en los oídos.

Con la chica secuestrada, estos dos van en coche, a parar a un caserón perdido donde vive un escultor junto a Aider, que no se sabe si es humano, una bestia, o una mutación genética.

Las escenas se van sucediendo sin saber decir cual de ellas está peor resuelta, iguales todas en su torpeza. A Jaenada ya lo sufrí en Somne y aquí igual con un personaje desagradable y poco acertado, al que al menos logra hacérnoslo desagradable deseando su inmediata muerte y no esperar 80 minutos para ver como se lo cepillan. Eloy Azorín es tan lánguido que parece que le cuesta pronunciar palabra y Bea Segura (los 80, El comisario, Hospital central) es una actriz guapa que a aquí presta su bonito rostro, pero que actúar nada de nada.

SKizo no consigue asustar, ni genera un climax angustioso o asfiixiante, ni nada parecido. Son este tipo de películas en las que se mezclan churras con merinas y donde el protagonista de tan pasado de rosca que está se mueve en un plano tan lejano del mío que todo lo que veo me resbala. El único que podría asustar un poco es Aider, que con la cabeza afeitada y muy pálido, con el molinillo en ristre va matando a todo aquel que se violenta al lado suyo pues tiene una esquizofrenia que le hace soliviantarse cuando ve actos de violencia ajena.

Cuando hablamos de por qué el cine español no prospera y no lleva a la gente al cine, creo que es porque nadie estará dispuesto a dejarse seis euros en taquilla para ver películas como Skizo. Hay películas americanas igual de malas o peores, pero puestos a igualar tratemos de igualarnos en la excelencia no en la zafiedad y en la mediocridad.

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