Una pistola en cada mano (Cesc Gay 2012)

Una pistola en cada mano Cesc GayPelícula: Una pistola en cada mano. Dirección: Cesc Gay. País: España.
Año: 2012.
Duración: 95 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Ricardo Darín (G.), Luis Tosar (L.), Javier Cámara (S.), Eduard Fernández (E.), Eduardo Noriega (P.), Leonardo Sbaraglia (J.), Alberto San Juan (A.), Jordi Mollà (M.), Candela Peña (Mamen), Cayetana Guillén Cuervo (Sara), Leonor Watling (María), Clara Segura (Elena).
Guion: Cesc Gay y Tomás Araguay. Producción: Marta Esteban.
Música: Jordi Prats.
Fotografía: Andreu Rebés.

Cesc Gay recurre de nuevo a una historia coral, donde se suceden un puñado de historias que no dejan indiferente al espectador. O no deberían, porque el gran acierto de esta producción son los diálogos, muy pegados a la realidad y creíbles. La película se estructura con seis secuencias de unos quince minutos cada una, donde se irán tocando distintos asuntos, poniendo de relieve el alma humana, dado que aquí la crisis y otros temas crematísticos no existen o no son el busilis de la historia. Lo relevante son los afanes, traumas, devaneos, amores y desamores en los que se nos escurre la vida. Así tenemos a cuarentones que deben volver al hogar materno al verse sin trabajo, otros a quienes les sonríe la vida en lo familiar, pero recurren al psicólogo para ser así capaces de afrontar tanta dicha, hay quien sufre una disfunción eréctil, otro que trata de afrontar la cornamenta que le endosa su mujer con galantería, el que de cara a la galería es modélico y bastante menos buenico entre las cuatro paredes de su hogar, hombres que quieren volver a la que era su vida anterior, antes de tener una aventura amorosa, otros a quienes con hijos recién nacidos y otro en camino se les arremolina la sangre en la entrepierna buscando rolletes con las compañeras de trabajo con quienes desfogarse.

Cesc Gay reúne un plantel de lujo, actores de la talla de Luis Tosar, Eduard Fernández, Leonardo Sberaglia, Ricardo Darín, Alberto San Juán, Javier Cámara, Jordi Mollá y actrices como Leonor Watling, Cayetana Guillén Cuervo o Candela Peña.

Unos están estupendos como Eduard Fernández, Darín, Cámara, Peña, Clara Segura y otros no tanto como Mollá o Sbaraglia, pero en conjunto casi todos brillan a una gran altura. La fuerza de los diálogos es demoledora, y la pantalla se convierte en un espejo del que extraer nuestro vivo reflejo, porque en mayor o medida es imposible no identificarse con lo que vemos, a menos que uno no dedique algunos minutos del día a reflexionar acerca de aquello en lo que consiste su vida.

Al final queda claro que los hombres además de primarios, valga la redundancia, mascamos nuestra tragedia en soledad, sin aliviar nuestro dolor ni pesares en otras amistades (como si las charlas no pudieran ir más allá del fútbol, de las mujeres ajenas, de las relaciones de los demás y de otros temas que nos devuelvan a las cavernas), mientras que las mujeres lo hablan todo y de todo entre ellas.

Una película española inteligente, interesante y moderna.

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