White Lines (Álex Pina)

White Lines es la última serie creada y guionizada por Álex Pina, autor de series como La casa de papel o El embarcadero. Una apuesta de Netflix.

El cuerpo de un joven aparece en el desierto de Tabernas. Hasta allí se traslada una joven de Manchester a reconocer el cuerpo de su hermano. El joven, de nombre Axel, previamente había estado en Ibiza y al parecer tenía intención de irse a la India. Lo que nadie se explica es por qué su cuerpo (todo indica que asesinado) aparece en Almería. Su hermana Zoe decide trasladarse a Ibiza, cuando descubre que la propiedad en la que ha aparecido el cuerpo de su hermano pertenece a un empresario ibicenco del clan de los Calafat.

Después de montar una rave clandestina en Manchester y pasar a disposición judicial Axel es repudiado por Clint, su padre, viudo y policía, que lo invita a marcharse de casa (al desaparecer su hijo, Clint investigará en Ibiza sin éxito y cuando su hija vaya ahora a Ibiza él irá detrás de ella para traerla de vuelta). Axel decide entonces trasladarse a Ibiza (a mediados de los 90), junto con dos amigos (Marcus y David) y una amiga (Anna), donde vivirá a tumba abierta, manejando un cóctel explosivo de música, drogas y sexo. Enseguida le sonreirá el éxito y en pocos años será por todos conocido con varios locales por toda la isla. Flirteará en sus albores con Kika, la hija de los Calafat, y con su madre, Conchita, desquiciando a su vez a Oriol, el hijo de los Calafat.

Zoe deja Manchester, a su hija adolescente y a su marido y en Ibiza encuentra un mundo para ella desconocido, que hace tambalear su existencia. En sus investigaciones apenas encuentra respuestas satisfactorias, pues todos mienten más que hablan. Axel desapareció y Marcus, Anna (que serán novios y luego matrimonio) y David (convertido en un maestro zen), se quedarán en la isla. Marcus convertido en narcotraficante y Anna organizando fiestas. El suspense está muy bien dosificado en cada uno de los diez capítulos. La serie empieza muy fuerte y luego se relaja y acaba en un clímax, que resuelve todo el misterio explicando finalmente quién mató a Axel.

Si Axel decidió vivir la vida a tope, Zoe a su llegada a la isla le irá a la zaga, porque aquí todo lo que acontece es cualquier cosa menos políticamente correcto, y las situaciones se llevan al límite. Cunde entonces el desfase y el desenfreno, las orgías, las bravuconadas, las salidas de tono, las heridas que se cerraron en falso, el pasado que vuelve y golpea, y les pone a todos patas arriba. Hay secretos inconfesados, incesto, necesidad de redención, bajada a los infiernos, crímenes, celos, parejas tóxicas, codicias letales, ansia de autodestruirse, y también de reiniciarse. Hay unas cuantas escenas impactantes (Axel arrancándose un diente con un alicate, un Dj al que le revientan los tímpanos con un sonido estridente a fin de que cante, quien muere apuntillado como si fuera una res…) en la serie, pero las que vemos en el capítulo décimo se llevan la palma con Axel como protagonista.

Álex Pina hace aquí su serie más retorcida y salvaje, la que más pliegues y recovecos alberga, rodada mayormente en inglés, idioma que manejarán los actores Juan Diego Botto, Marta Milans, Pedro Casablanc o Nuno Lopes, uno de los grandes alicientes de esta serie.

Nada hace pensar que no haya lugar para una segunda temporada.

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