Crítica: Space Force (2020)

He empezado a ver esta serie de Netflix protagonizada por Steve Carell y creada junto a Greg Daniels. Esta pareja ya coincidió en otra serie cómica de culto que fue The Office y que recomiendo ver porque es original, diferente a otras y se gasta una comedia un tanto absurda que se ve a menudo.

Space Force no creo que llegue a los niveles de esa, pero si mantiene un tono de comedia no abiertamente disparatado, que combinado a lo absurdo de las situaciones o personajes, deja en el ambiente una de esas risillas malévolas, no carcajeante, pero que deja un buen regusto.

La historia es la de un General interpretado por Steve Carell que ante el anuncio del presidente de los Estados Unidos en Twitter de poner «botas» en la luna (boots o boobs, un juego de palabras en la versión original) empieza una disparatada carrera para hacer que esto sea posible.

Ciertamente asusta la base real que tiene lo que vemos en la serie. Un presidente que twitea lo primero que se le pasa por la cabeza, rivalidad entre agencias americanas, presupuestos millonarios gastados en la más nimia tontería. Esas cosas son las que nos dejan la medio sonrisa congelada en la cara cuando recordamos noticias o denuncias por ex empleados de alguna de estas agencias que nunca llegan a nada pero que son similares a lo que aquí vemos.

Desde luego este humor entre infantil y absurdo no es apto para todos, y seguro que muchos no aguantarán el estilo de esta serie, pero yo le daría una oportunidad. Pero el toque de humor es leve y el rigor científico de la serie también, así que nadie espere en ninguno de estos dos campos algo que se salga por la tangente.

La serie se basa más en situaciones dadas en el ámbito de la Fuerza Aérea y los militares que la pueblan, por eso en ocasiones parece bastante suave, de las de esperar a ver qué pasa.

En el reparto, además del omnipresente Steve Carell destaca el científico interpretado por John Malkovich, que actúa también del mismo modo riguroso, sin caer en la pantomima, sino yéndose en todo caso al lado serio, lo que suele producir la misma gracia.

En algunos momentos y salvando la distancia me ha recordado al estilo de los Hermanos Marx, y que nadie se tire de los pelos por esto, porque no es una serie heredera de los Hermanos Marx, pero tampoco creo que lo sea de The Office, con un planteamiento muy diferente.

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