Alacrán enamorado (Santiago A. Zannou 2013)

Película: Alacrán enamorado.
Dirección: Santiago A. Zannou.
País: España.
Año: 2013.
Duración: 100 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Álex González (Julián “Alacrán”), Miguel Ángel Silvestre (Luis), Carlos Bardem (Carlomonte), Judith Diakhate (Alyssa), Javier Bardem (Solís), Hovik Keuchkerian (Pedro).
Guion: Santiago A. Zannou y Carlos Bardem; basado en la novela de Carlos Bardem. Producción: Álvaro Longoria.
Música: Wolfrank Zannou.
Fotografía: Juanmi Azpiroz.
Montaje: Jaume Martí y Fernando Franco.
Dirección artística: Llorenç Miquel.
Vestuario: Irene Orts y Manuel Bonillo

Alacrán enamorado, dirigida por Santiago A. Zannou está basada en el libro de Carlos Bardem, que para quien no lo sepa, además de actúar, escribe.

¿Es posible cambiar de vida?
¿Es posible dejar la manada?
¿Es posible que un cabeza rapada se enamore de una mujer que no es blanca?
¿Es posible redimirse de un pasado que te arrastra al cieno con cada traspiés?
¿Es posible encontrar en el boxeo la catarsis, en lugar de una herramienta para exacerbar el odio contra todo lo que te corroe y socava?.

Preguntas de esta índole son a las que trata de dar respuesta esta película.

El protagonista es el joven Julián, que pertenece a un grupo de cabezas rapadas que bajo las intrucciones de un delfín de guante blanco, un tal Solis (Javier Bardem), realizan excursiones nocturnas en las que apalizan a extranjeros con la pretensión de limpiar así las calles de la mugre y podredumbre humana que las asola. El tal Solis, da las ordenes, los arenga, detrás de su mesa de escritorio. Son los jovenes como Julian o Luis, quienes con menos luces que una lancha de contrabando, dan por buenas las palabras de Solis, pensando que con sus detestables, viles y cobardes acciones su vida y la de su Comunidad será mejor.

El caso es que Julián, en su casa sufre porque sus padres están siempre a la gresca. Y parece que más que una ideología lo que Julián quiere es pertenecer a algo, ser parte de la manada. Y cae un grupo de cabezas rapadas, con los entabla algo parecido a una amistad. Al menos son camaradas. Pero Luis, piensa por sí mismo y duda y lo que hace con sus amigos empieza a disgustarle y cuando en un gimnasio comienza a recibir clases de boxeo, queda prendado de la forma de boxear de un joven negro. Además comienza a su vez a sentir algo por Alyssa la chica que limpia y atiende la recepción del gimnasio.

Hete ahí el dilema. Luis se plantea el dejar a sus amigos rapados, llevar una vida normal y tranquila, solazarse con el amor que le brinda Alyssa, enmendar sus errores, etc…

Está por ver si sus amigos le dejarán ir tan fácil o le liarán alguna.

A su vez, en el gimnasio no todo son facilidades, pues uno de los entrenadores, Carlomonte, no ve a Julián con buenos ojos, al saber que es un skinhead, a los que odia, así que no verá el esfuerzo que éste hace por cambiar, por dejar la manada y andar por su propio camino. Carlomonte que en su día fue alguien en el boxeo, ahora pierde su mirada por las noches, acodado en la barra, en el culo de los vasos vacíados de whisky, en una inercia etílica que le hace abandonarse, sin oponer resistencia a la erosión que el tiempo está haciendo sobre su espíritu.

Las interpretaciones resultan ajustadas y solventes. Como Julian boxea, el actor que lo interpretar, Alex González, nos presenta sus torneados biceps y su tableta de chocolate, esculpida onza a onza. A su lado la sensual Judith Diakhate, en la piel de Alyssa, con la que se dará unos cuantos revolcones, que nosotros como espectadores tendremos a bien contemplar, revolcones que parecen más bien combates de boxeo, donde el catre es un cuadrilátero, y donde reina más la fuerza que la delicadeza.

Alacrán enamorado es un híbrido de muchas cosas que entran en juego: una historia de amor, de sacrificio, de renuncia, cierta crítica social a determinados colectivos de la extrema derecha, el papel del deporte como tabla de salvación en la vida de algunas personas, la posibilidad de cambiar, de enmendar errores, el amor como bálsamo cauterizador de heridas, el sinsentido de la violencia, el valor de la amistad, etc…

He visto Alacrán enamorado con agrado, y he agradecido que la película no expusiera el final a las primeras de cambio, porque lo claro es que como sucede en la vida, todo es azaroso, y que cualquier historia, de amor o no, puede malograrse o arreglarse por actos mínimos, azares y casualidades.

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