Amor en defensa propia crítica película

Dirección y guión: Rafa Russo.
País: España.
Año: 2006.
Duración: 100 min.
Género: Drama.
Interpretación: Ana Fernández (Adriana), Gustavo Garzón (Rubén), Andrés Gertrudix (Damián), Manuel Morón (Ernesto), Ginés García Millán (Basilio), Carlos Kaniowsky (Gabino), Bárbara Goenaga (Bettina), Pere Arquillué (Juan Díaz), Tony Sevilla (Vicente).
Producción: Carina Pardavila y Jaume Roures.
Música: Rafa Russo.
Fotografía: Daniel Aranyo.
Montaje: Fernando Guariniello.
Dirección artística: Mónica Bernuy y Dolo Company.
Vestuario: Sebastián Laporte

Hay películas que prometen en su comienzo e ilusionan pero luego se deshinflan para dejar paso al aburrimiento. Amor en defensa en propia tiene unos personajes a los que se les podía haber sacado más jugo, pero luego empacha el regusto a topicazo con el que estos personajes se nos presentan.

Adriana una vivales que dejó a su hijo para irse a Mallorca con un Alemán y luego dedicarse a pintar «la mona» viviendo de sus amigos, sin pegar un palo al agua en su rol de bohemia, que huye del compromiso y de las responsabilidades mientras baila tangos abrazada al gollete de sus botellas, conoce a Rubén, un argentino apuesto, de buena planta, y oralidad embelesadora, que teje para ella una red de seda en la que Adriana cae sin remisión, incluso pasando por la vicaría, plasmando su amor en un papel. Lo que Rubén esconde, porque la película se cimenta sobre las mentiras de la pareja, es que es un timador profesional, que va dando pequeños golpes a gente de buen corazón a los que embauca contándoles historias, con las que muy sutilmente sin recurrir a la violencia, pura psicología ,logra sacarles los cuartos.

Ruben fue un buen futbolista al que una lesión le apartó de un camino en el que podía haber triunfado. Debe pues lidiar con su fracaso, que comparte con el Antonio Pisapia de L´uomo in piú

Adriana y Rubén acarameladosLuego aparece en escena Damián el hijo de Adriana con el que esta quiere reiniciar la relación suspendida durante muchos años. Una relación no exenta de rencores, envidias y dolor, mucho dolor.

Lo más destacable es la interpretación de Gustavo Garzón, en la piel de Rubén y de Ana Fernández como Adriana. Vemos también a Bárbara Goenaga (Los Cronocrímenes), como Bettina la novia de Damián, al que interpreta Andrés Gertrudix (Los aires difíciles, La pistola de mi hermano). Manuel Morón (La noche de los girasoles, Salvador, Azuloscurocasinegro , El principio de Arquímedes), como Ernesto, otra de las ingenuas víctimas de Rubén

Una vez que las cartas están sobre la mesa, el ritmo es lento, las cosas se suceden demasiado lentamente, y la aparición del hijo, las disputas en el seno de la pareja, los reproches, las copas de más, los besos de menos, hacen que la película pierda fuelle en escenas estériles, en las cuales solo cabe recrearse con los parlamentos de Rubén, con frases lapidarias como ..

«no sabes tú lo que soy capaz yo con un quizá«…..

Amor en defensa propia tiene un título que nos hace vislumbrar un compenente poético que luego el visionado de la película desmiente. Una película pues que no hay que descartar del todo, pues cuenta con algunos momentos sugerentes pero que en su conjunto irrita por su resultado fallido.

Supone el debú en la dirección de Rafa Russo que es el autor del guión y de la música.

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