Bon apetit (David Pinillos 2010)

Bon apetit cartel películaDirección: David Pinillos.
Países: España, Alemania y Suiza. Año: 2010.
Duración: 90 min.
Género: Drama, romance. Interpretación: Unax Ugalde (Daniel), Nora Tschirner (Hanna), Guilio Berruti (Hugo), Herbert Knaup (Thomas).
Guión: David Pinillos, Juan Carlos Rubio y Paco Cabezas.
Producción: Pedro Uriol. Música: Marcel Vaid.
Fotografía: Aitor Mantxola.
Montaje: Fernando Franco.
Diseño de producción: Mario Suances.
Vestuario: María Manchado

El joven Daniel se traslada a Zurich desde Bilbao, su ciudad natal, a trabajar en el restaurante de un prestigiso chef. Quiere progresar en lo suyo y de paso saldar cuentas con el pasado; sus padres están separados, y alcanzar notoriedad en la restauración es una manera tan buena como cualquier otra de demostrar a su padre que él es alguien.
Intimará prontamente Dnaiel con una de las empleadas en el restaurante, Hanna, la sumiller, una joven alemana que está manteniendo una relación con el chef, que dicho sea de paso está casado.

El trío lo completa el italiano Hugo, un apuesto mozo que ayudará a Daniel a encontrar su camino. Es Bon apetit, una tragicomedia sensible y emotiva, trazada con buen gusto y acierto. Los personajes se mueven perdidos en un laberinto amoroso, en un continuo te quiero, no te quiero, me gustas pero no lo suficiente como para compromoterme contigo. Uno se enamora de quien no conviene, de seres dispuestos a hacerte daño. Es ahí donde la película crece, lejos de los fogones, si bien estos representan su parcela de realidad; las ansias de medrar por parte de un joven con ambición, que busca estrellas, no en el firmamento, sino sobre el papel, en cualquiera de estas guías gastronómicas, que son biblias y haces de luz para mucha gente.

Acertada la pareja protagonista; tanto Unax Ugalde como Nora Tschirner están muy bien en sus papeles. Unax borda el papel de perdedor, desbordado ante las situaciones que vive, sin llegar a controlar apenas nada. Nora transmite fortaleza y debilidad, dan ganas de abrazarla y consolorla, pero también de bailar al son de su alegría, de su afable carácter.

Ahora que muchos jóvenes están saliendo de España forzados por las circunsntancias, a labrarse un porvenir, Bon Apetit, expone lo contrario; personas que se fueron buscando no saben muy bien qué allende sus fronteras, pero que más experimentados y curtidos, buscan en sus lugares de origen, la forma de buscarse la vida, de alcanzar esa armonía y equilibrio que es el trasunto realista de la felicidad.

Bon Apetit como una bomba lapa te hace polvo dentro al tiempo que la ves. Pero no hay sensiblería alguno. Prima el realismo y ahí es donde la película gana muchos más enteros.

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