Corre, Lola, Corre (Lola Rennt, 1998)

Corre Lola correDirección y Guión: Tom Tykwer
Reparto: Franka Potente (Lola), Moritz Bleibtreu (Manni), Herbert Knaup (Padre), Nina Petri (Jutta), Armin Rohde (Sr. Schuster)
Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek, Tom Tykwer
Montaje: Mathilde Bonnefoy
Fotografía: Frank Griebe
Alemania, 1998

Qué mejor película para ver tras volver de vacaciones por la ciudad de Berlín (durante las que el blog ha estado algo desatendido), que esta Corre, Lola, Corre, en la que la protagonista se recorre una y otra vez las calles de Berlín a plena carrera de un lado para otro.

En realidad la película no está hecha para enseñarnos Berlín y por eso el que no conozca la ciudad probablemente no reconozca los monumentos más emblemáticos, como pueden ser los restos del muro o la puerta de Brandemburgo. De hecho, algunas de las tomas son muy cercanas a ambos lugares, pero en ningún momento llegamos a verlos. A los que hayan estado también les sorprenderá que en no llegue a verse otro de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el enorme pirulí, siempre presente en el skyline de la ciudad y visible desde cualquier punto, pero efectivamente, tampoco aparece.

Aún así, la acción transcurre por algunos puntos conocidos de la ciudad, como la plaza del mercado de los gendarmes, el punte Oberbaumbrücke, junto a la East Side Gallery donde se puede ver el último tramo de muro en pie, decorado en su momento por varios artistas pero ensuciado con pintadas actualmente. También podemos ver el tren elevado de la ciudad (y el metro), la plaza de la Ópera, en la que los nazis realizaron una multitudinaria quema de libros que ellos consideraban prohibidos.

Corre Lola CorreVolviendo a la película, la trama es la siguiente: Lola es una activa joven que se dedica junto con su novio Manni a algunos oscuros negocios. En uno de estos él consigue una bolsa con 100.000 marcos (unos 50.000 euros actuales, la peli es del 98) que ha de entregar a su despiadado jefe, pero se la olvida en el metro, donde un vagabundo la recoge y desaparece con ella. Manni llama por teléfono a Lola, que siempre le saca de todos los apuros para exponerle la situación: tienen 20 minutos para conseguir los 100.000 marcos y entragárselos a su mafioso jefe.

Como a Lola le acaban de robar la moto tiene que partir a ayudar a su novio a plena carrera, algo inusual en Berlín, donde la gente vive con calma, donde la densidad de tráfico es ínfima y donde la mayoría de la gente viaja en el transporte público o en bicicleta (o ambas cosas). Por eso es gracioso encontrarse a un ciclista que avanzando en paralelo a ella le intenta vender su bici.

A la primera persona a la que intenta acudir Lola es a su padre, que a su vez tiene otros planes entre manos que le mantienen más ocupado que ayudar a su hija. Manni a su vez está esperando a la llegada de Lola con intenciones de atracar un supermercado si esta se retrasa, por eso la misión de ella es doble: conseguir el dinero y evitar el atraco, a todas luces desastroso.

Lola y las monjitasY ahí es donde entra la originalidad en el planteamiento de la película. Si ya de por sí tiene aspecto de videojuego, nos sorprende que con poco más de una hora de duración, antes de los treinta minutos ya hayamos llegado a lo que parece un desenlace de la historia… pero no, la protagonista tiene una nueva oportunidad y todo vuelve a empezar. Ella hace de nuevo lo mismo, pero los pequeños detalles hacen que la historia tenga diferente recorrido y un desenlace muy distinto. Hasta tres veces se nos cuenta la historia.

Como interpretar el hecho de que las cosas vuelvan a su origen, si es sólo una licencia del autor o si encierra algo más, es algo que cada cual tendrá que valorar. A parte de la historia de Lola y Manni también vemos pequeños retazos de lo que serán las vidas de la gente con la que ella se va cruzando. Es curioso ver como pequeños cambios producen que las cosas varíen en mayor o menor medida y aunque la historia siempre siga un curso similar, hay muchas diferencias en los desenlaces.

También hay que fijarse en el detalle de que cada vez que la historia se repite, los personajes parecen recordar de forma inconsciente algunas de las cosas que han vivido en las anteriores. Son como un pequeño “deja vu” que los deja pensando un momento.

Una Franka Potente que se iniciaba en el cine con esta película y con el pelo rojo es la que encarna a Lola. Su aspecto recuerda al de la protagonista de El 5º Elemento, que tenía el mismo peinado. A partir de aquí la actriz inició una exitosa carrera a nivel internacional que todos conocemos y sigue a buen ritmo. A su compañero de reparto, Moritz Bleibtreu, tampoco le ha ido nada mal. Protagonizó otra película alemana de renombre, El Experimento, y ha participado con papeles menores en algunas producciones americanas como Munich, la reciente Speed Racer, la coproducción española El Destino de Nunik o la también coproducción europea El Elegido. Coincidió de nuevo con Franka Potente en Las Partículas Elementales, donde ganó el Oso de Plata en Berlín como mejor actor.

El grito de LolaOtra película a la que Corre Lola Corre recuerda es a la irreverente Trainspotting, más por su aspecto y las carreras urbanas que por el tema tratado. En cuanto al tema, de las pequeñas variaciones que tienen grandes consecuencias, también podríamos asimilarla a El Efecto Mariposa. Pero el verdadero cinéfilo encontrará unas cuantas referencias a la película Vértigo, del maestro Hitchcock, repartidas a lo largo del film.

Dejando de lado la historia, que no deja de ser simplista, lo que más destaca de la película es su ritmo y el estilo narrativo que encierra, en cada una de las tres historias de forma individual y el conjunto que entre ellas encierran. Quizás como historia no hubiera dado para mucho más que un entretenido cortometraje, pero la forma elegida para llevarla más allá me parece la correcta. Los personajes tienen gancho y la hora y pico que dura no se hace para nada larga. Otra cosa sería tener que seguirle el ritmo a Lola

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