El final de la escapada (Jean-Luc Godard 1960)

El final de la escapadaAño: 1960
País: Francia
Dirección: Jean-Luc Godard
Intérpretes: Jean-Paul Belmondo, Jean Seberg, Claude Mansard, Daniel Boulanger, Jean-Luc Godard
Guión: Jean-Luc Godard
Música: Martial Solal
Fotografía: Raoul Coutard
Duración: 86 min.

Él es un mentiroso compulsivo, un crápula, un seductor, un desgarramantas y destroza colchones, una chimenea andante, también asesino, ladrón, y demás calificativos, vamos todo un figura. El yerno perfecto para toda suegra. A pesar de esos dones, una periodista americana que habla el francés, se enamora de este dechado de virtudes, y cae en sus redes, o eso parece, pues es un amor que va madurando poco a poco, desgranando la margarita, de te quiero no te quiero, mientras él tratará por todos los medios de acostarse de nuevo con ella. Se conocieron fuera de París y él ahora está allí y va a buscarla y retoman su relación. Pero él ha cometido un crimen, ha matado a un gendarme, que trataba de retenerlo. Mientras, nuestro hombre trata de cobrar un dinero de un italiano y desaparecer, si es del brazo de ella, todavía mejor.

Las escenas se ruedan cámara en mano, con enfoques sorprendentes para la época (hablamos de los años 60 del milenio pasado), algunas de las cuales rodadas en plena calle para sorpresa de los que por ahí pululan que se quedan mirando a la cámara preguntándose de qué va todo aquello, en lo que se llamó «nouvelle vague». Se ofrece todo un recital de primeros planos, de muecas, incluso en su final, lo cual hace esta película si cabe más extraña y singular. No faltan diálogos interesantes sobre el amor y el erotismo, si bien no hubo guión para la película que se fue haciendo sobre la marcha, de ahí esa naturalidad y frescura que exuda. Un camino que luego fue copiado hasta la saciedad por doctos cinéfilos.

El deuvedé que vi, señalaba que la película duraba 66 minutos, si bien luego es media hora el metraje definitivo. Dotaba de un buen sentido del ritmo, con ocurrencias que algunas no hay por donde amarrarlas, con un Jean Paul Belmondo bien cuajado en su papel y una belleza rubia como Jean Seberg de rostro angelical, El final de la escapada, representa una buena opción para una tarde veraniega. El tema es cómo conseguirla.

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