El regalo de Silvia crítica película

El regalo de Silvia cartel películaAño 2002
Nacionalidad España-Chile-Portugal
Género Drama
Duración 103 m.
T. original El regalo de Silvia
Dirección Dionisio Pérez Galindo
Intérpretes Bárbara Goenaga (Silvia) Luis Tosar (Carlos) Víctor Clavijo (Mateo) Adriana Domínguez (Inés) María Bouzas (Conchi)
GuiónDionisio Pérez Galindo
Fotografía Alfonso Parra
Música Jorge Aliaga
Montaje Pedro Santos

El regalo de Silvia no está nada mal tratándose de una ópera prima, del director Dionisio Pérez Galindo. Las más de las veces los autores noveles quieren abarcar muchas cosas y al final prima la indefinición. Aquí son cuatro historias las que se van contando simultáneamente. El común denominador es que tres de ellos han recibido un transplante y la cuarta es la que ejerce de donante voluntaria, dado que aquejada de una depresión crónica cree que la única manera que tiene de ser feliz es donando sus órganos tras su muerte.

Uno de los transplantados recibe un corazón y ve como su situación económica mejora ya que tras entrar a trabajar en una fábrica de pizzas, al poco será nombrado encargado y verá aumentar sus ingresos, lo suficiente como para cambiar de casa y mudarse con su mujer y sus dos hijas a un chalecito. Pero no todo es un camino de rosas, porque ya sabemos que los encargados no son bien vistos, menos aún cuando debe echar gente a la calle y dar el la cara.

Otro joven, Mateo, recibe un hígado. De pasado problemático, aficionado al alcohol, va dando pequeños golpes que le prepara el dueño de un taller. Tras estar al borde la muerte y recibir el hígado, vuelve a las andadas desoyendo las palabras de los médicos y pronto frecuentará de nuevo las barras de los bares, los putis y el taller de Iñaki con tal mala suerte que acabará pisando un mes la trena. Algo que le hará cambiar su forma de ver las cosas. Trabará amistad con un joven que le idolatra, que está incluso dispuesto a irse con él al sur, a cambiar de aires, aunque a veces no se cubren y los cubre la arena y la madera.

La tercera transplantada, Inés, recibe unas córneas y así puede empezar a ver. Como sucedía en la película de The Eye, parece que el hecho de poder ver, no mejora las cosas. Comienza a descubrir su cuerpo y también el del sexo opuesto, pero deslumbrada por la realidad circundante y las palabras engatusadores verá que el amor es otra cosa, que no hace falta ver para sentirlo.

El tema del transplante al final no deja de ser una circunstancia baladí, con la que unir tres historias que bien pueden funcionar solas. Ya que los temas que se plantean van más allá de la mesa de operaciones y en ningún momento las historias entran en colisión.

Su modestia y sencillez hacen de esta la película algo agradable de ver. Es cierto que apenas conmueve, que las escenas en las que Inés requerirían una actriz con más registros, así como unos diálogos que hicieran sus circunstancias más próximas (al igual que el encuentro en la cárcel). El pero que le veo es que a pesar de que las situaciones que se cuentan son cotidianas, a mí al menos no han llegado a conmoverme, y el fin creo que de esta y de cualquier películas es mudar nuestra actitud pasiva para implicarnos de lleno con la historia.

Actores como Luis Tosar, Víctor Clavijo o Bárbara Goenaga son lo mejor de la película haciendo sus papeles los más creíbles y entrañables.
Siempre queda una puerta abierta a la esperanza y si bien a menudo la vida nos da portazos en las narices, ya vivir es un regalo y un presente (que dirían Los Rodríguez) y hay que aprovechar el tiempo que estamos por aquí para vivir y dejar vivir.

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