El ritual (David Bruckner)

Director: David Bruckner
Guión: Joe Barton, Adam Nevill (autor de la novella, The ritual, en la que se basa la película)
Género: Terror
Elenco: Arsher Ali, Robert James-Collier, Sam Troughton
País: Gran Bretaña
Año: 2017

Cinco amigos de la universidad, ya cuarentones, quedan una noche para tomar unas copas y deciden que en unos meses harán algo juntos. La opción elegida consistirá en hacer una ruta de senderismo por Suecia. Esa misma noche al entrar a comprar bebida en una tienda sufren un accidente que se salda con fatales consecuencias. Los cuatro amigos supervivientes deciden seguir con el plan inicial y seis meses después los veremos despertarse en una tienda de campaña en territorio sueco.

Comprobamos a menudo cómo las reuniones con los viejos amigos no son cómo las imaginábamos, pues la amistad pierde brillo y aquellos encuentros resultan deslucidos y a su vez a surgen reproches, censuras, recriminaciones, como sucede aquí.

El plan es sencillo: hacer una caminata por la montaña, pernoctar en tiendas de campaña bajo el cielo estrellado y volver a casa pasadas tres noches. Uno de los cuatro excursionistas sufre un esguince de rodilla, al poco de iniciar la travesía, y a fin de poder llegar al hotel esa misma noche deciden tomar un atajo por el bosque que se presente ante ellos, como un tapiz verde, hermético, que no deja ver lo que esconde, pero a menudo obramos sin pensar sin calibrar bien el efecto de nuestras acciones.

La brújula comienza a fallar, no hay cobertura para el móvil, el mapa que llevan de nada les sirve dentro del bosque y además son todos ellos unos pardillos en la montaña, luego nos podemos ir haciendo una idea bastante ajustada de la suerte que pueden correr todos ellos, si además la película se titula «El ritual» y hay a su disposición señales que no saben interpretar.


La historia así planteada resulta manida, y es ya un género en sí mismo: la reunión de amigos que deciden juntarse para pasar unos días en buena compañía y aquello acaba como el rosario de la Aurora.  Entrar en el bosque será su perdición. Verán un cuerpo de un animal, un caballo, colgado entre dos árboles, chorreando. Lloviendo a cántaros encontrarán alojamiento en una cabaña de madera que les provocará a los cuatro toda clase de pesadillas, a cual más horrible. Siguiendo el plan prefijado lo habitual es que todos ellos la vayan diñando sin enterarse de la misa la media, aunque siempre suele haber alguien que sobrevive, para palmarla en el instante final, o bien para salir con vida pero trastocado de por vida. La banda sonora sirve para aumentar la tensión, la mirada se pierde entre tanto árbol igual y genera una sensación de desasosiego, lo cual sumado a las pesadillas, al sentimiento de verse perdidos, no hace más que aumentar el pavor general.

Nada se nos antoja más terrorífico que el miedo a lo desconocido, si le añadimos además la sensación de estar perdiendo el juicio, confundiendo sueño y vigilia, realidad y fantasía, aquí alimentada la historia finalmente por elementos sobrenaturales, que no creo que le aportan gran cosa al resultado, pues haberlo dejado en manos de una comunidad endogámica con sus rituales y sacrificios humanos, abundando en la antropología sueca, su ritos y mitologías, sin precisar de bestias fantasmagóricas externas, hubiera sido incluso más impactante y terrorífico de lo que ya es.

Vista en la plataforma Netflix, la situaría junto a otras películas también terroríficas cuyo visionado recomiendo formando una terna con La visita y Calibre.

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