El tiempo de lobo crítica película de Michael Haneke

Dirección y guión: Michael Haneke.
Países: Francia, Austria y Alemania.
Año: 2003.
Duración: 113 min.
Género: Drama.
Interpretación: Isabelle Huppert (Anne), Maurice Bénichou (Sr. Azoulay), Lucas Biscombe (Ben), Patrice Chéreau (Thomas Brandt), Béatrice Dalle (Lise Brandt), Anaïs Demoustier (Eva), Daniel Duval (Georges), Maryline Even (Sra. Azoulay), Olivier Gourmet (Koslowski), Rona Hartner (Arina), Florence Lioret-Caille (Nathalie Azoulay).
Producción: Margaret Menegoz y Veit Heiduschka.
Fotografía: Jürgen Jürges.
Montaje: Monika Willi y Nadine Muse.
Vestuario: Lisy Christl

«El tiempo del lobo» de Michael Haneke (La pianista, Caché), que dirigie y guioniza, es cuando menos desasogante.
Haneke pone a prueba esta sociedad superflua y consumista. Las desgracias, las catastrofes televisadas siempre les ocurren a «los otros», a esos que salen en la caja tonta, sin hogares, sepultados bajo escombros y desconsolados porque una catástrofe natural: inundaciones, terremotos, huracanes los ha dejado en la indigencia más absoluta.

Los que en esta ocasión sufren son «estos«, los de aquí, los señores franceses pudientes y bien situados, los cuales pasan a experimentar una situación poco agradable en la que tendrán hambre y sed, sentirán el frío calar sus huesos y sobre todo, verán como su seguridad anterior, se resquebraja, sin saber que les deparará el día siguiente.

Isabelle Huppert protagoniza El tiempo del loboHaneke no nos da ninguna información de que tipo de catástrofe ha ocurrido para que esa gente deambule por ahí desnortada, como si hubiera tenido lugar el fin del mundo.

No son relevantes pues las causas pre-apocalipsis, en esta película, sino ver como dada una situación imprevista, la gente civilizada se ve obligada a convivir, y como entonces, sin el estómago lleno, el mando a distancia en una mano y el movil de última generación en la otra, hace falta muy poco para que salten chispas, la gente se violente y encrespe, y la violencia latente aflore de diversas formas. Del mismo modo hay quien se prostituirá a cambio de alimento.

Me recuerda a Un ensayo sobre la ceguera del escritor Saramago (va a ser llevado al cine por Fernando Meirelles, director de las magníficas Ciudad de dios y El jardinero fiel) en donde también planteaba una situación similar. ¿qué pasaría si de repente fuéramos todos ciegos?. Las reacciones de la gente son similares a la de la película. Los seres humamos reaccionamos parecido cuando dejamos de ser «civilizados» y aflora nuestro estado más salvaje y primitivo.

El hilo conductor de la historia es un matrimonio y sus dos hijos que al huir de la ciudad y dirigirse a su casa en el campo, ven como esta ha sido asaltada por otra familia, con trágicas consecuencias, pues el padre de la familia muere de un disparo, y su difunta mujer junto a sus dos hijos ha de poner pies en polvorosa. En su deambular por el campo, por donde transcurre toda la película, verán hogueras con los restos de animales calcinados, y gente desesperada como ellos, que se reúnen en una estación de tren, a la espera de que venga alguno que los saque de allá.

 Los niños de la películaLa madre, Anne es interpretada por la solvente Isabelle Huppert (tiene en cartelera Gabrielle).

El tiempo del lobo, desasosiega y desconcierta a partes iguales. Crea suspense y misterio, a lo que contribuye la falta de información, lo que supone que el espectador no puede asumir un «papel pasivo», donde se lo den todo mascado, o con un manual de instrucciones. No. El espectador con lo que ve en la pantalla, debe montarse su propia película, decodificar los silencios, especular sobre lo que ve. Si la película fuera de catástrofes al uso, repleta de efectos especiales, desde el primer fotograma nos predispondríamos a pasar un rato de evasión y entretenimiento, sin importanos un pimiento si lo que vemos es verosimil (que nunca lo es) o no. «El tiempo de lobo» intriga y asusta porque lo que les ocurre a la gente de la pantalla nos puede pasar a cualquiera de nosotros el día menos pensado, para comprobar que somos capaces de hacer cosas que jamás creeríamos llevar a cabo.

El final, con el niño y la hoguera pone el broche a lo que se viene cuajando antes, con el papel de «Los justos» y la esperanza en el futuro.

El tiempo de lobo fue premiada en el Festival de Sitges en 2003, como mejor guión.

El título del film deriva de que en la mitología germánica, el momento anterior al Apocalipsis en que el que todo se va al traste, se conoce como «El tiempo del lobo»

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