Intemperie (Benito Zambrano)

Duermes al raso, como las liebres/ sin casa, sin cueva, sin madriguera/ por manta la intemperie/ por refugio un matorral.

Irene Solà

Intemperie de Benito Zambrano está basada en la novela homónima de Jesús Carrasco que supuso su exitoso debut literario. Si en la novela había un primoroso manejo del lenguaje rural, en la película esto decae, cediendo el protagonismo a lo que tiene de aventura, o caza al hombre, aquí un chiquillo que tras robar un reloj de oro, una brújula y algo de comida y ropa huye del cortijo, de la férula del capataz quien tiene bajo su yugo al muchacho, a su familia y al resto de los lugareños que sobreviven en la miseria.

El avispado zagal, sin comida y bebida que prontamente se agota, contará en su odisea con la ayuda y compañía de su particular ángel de la guarda, con la apariencia este de un curtido pastor, que estuvo en la guerra de Marruecos y luego en la nuestra, la civil.

Los hombres del capataz remueven cielo y tierra para encontrar al muchacho. El pastor poco a poco se irá ganando la confianza del joven, sus breves conversaciones son una escuela de vida y humanismo, algo inédito para el joven que hasta entonces solo había sufrido la violencia y los abusos sexuales por parte de los adultos.

La cacería transcurre por localizaciones ubicadas al sur de Granada y al norte de Almería, en tierras yermas, masticadas por el sol. A pesar de que las acciones del capataz sacan lo peor de cada uno, se mantiene lo mejor también, el hontanar fresco de la bella naturaleza, capaz incluso de perdonar, y enterrar a los muertos aunque en vida estos fueron despreciables y abyectos.


Una de las grandes bazas de la película son las majestuosas interpretaciones de Víctor Romero, Luis Tosar (el pastor) Jaime López (el niño) y Luis Callejo (el Capataz).

Intemperie es una bella película que calienta el alma.

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