Into Tempation

TITULO ORIGINAL: Into Temptation
AÑO: 2009
DIRECTOR: Patrick Coyle
Guión: Patrick Coyle
REPARTO: Ansa Akyea, Brian Baumgartner, Jackson Bond
GENERO: DRAMA
País: USA
Duración: 95´
Fotografía: David Doyle

Into Temptation (hacia la tentación) muestra las visicitudes que sufre un cura joven cuando una tarde, a su confesionario, entra una mujer que dice va a suicidarse en breve. En ese momento el cura muy sorprendido, escuchará la trágica historia de la muchacha, de la cual a través de los diminutos agujeros de la mampara de madera, sólo verá un generoso escote, y una cruz sobre el pecho de la mujer, además de una voz que calificará después de muy sensual. Hay también algo que le resulta familiar en ella pero no sabe el qué.

Aunque es sabido que el secreto de confesión es inviolable, el cura tratará de encontrar a la mujer para salvarla (entiendo la salvación como impedir que esta cumpla su deseo de quitarse la vida). Así que tomándose la misión como algo personal, moverá cielo y tierra para dar con ella, embarcando en su empresa a una oveja descarriada.

Tras la confesión algo se remueve en el joven cura, quien al mismo tiempo recibirá la visita de su antigua novia, que lo dejó, yendo él a parar a un seminario para terminar finalmente ordenándose como cura.

La chica del confesionario ejerce la profesión más vieja del mundo y nuestro salvador deberá bajar a los infiernos, cual Dante moderno, para rescatarla del averno.

Lo interesante de la propuesta es que la historia no resulta ni simplona ni torticera, sino todo lo contrario, y esa angustia que sufre el cura queda bien plasmada en su quehacer diario. Así sus tribulaciones se reflejan en sus sermones, muy dotados de sentido humor, lo cual desgraciadamente no aprecian sus fieles. Será robado y golpeado, y su deambular por ciertos ambientes nocturnos; bares y salas de alterne, le causará algún problemilla con la jerarquía eclesiástica.

El cura buscará consejo en otro compañero de profesión y aunque tarde será capaz de comprender su verdadera misión en la tierra.

No vendrían mal unos cuantos curas como este en las parroquias, en lugar de tanto dinosaurio morador de casas hechas con palabras, alejados del mundanal ruido y de la realidad que les rodea pero no les toca, curas hechos de carne y hueso que tratan de ayudar a la gente, con una mentalidad abierta, y donde el hábito no es una barrera sino un regazo en el que llorar.

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