La sombra del reino crítica película

la sombra del reinoDirección: Peter Berg.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 110 min.
Género: Thriller, acción.
Interpretación: Jamie Foxx (Ronald Fleury), Jennifer Garner (Janet Mayes), Chris Cooper (Grant Sykes), Jeremy Piven (Damon Schmidt), Danny Huston (Gideon Young), Jason Bateman (Adam Leavitt), Richard Jenkins (James Grace), Ali Suliman (sargento Haytham), Ashraf Barhoum (coronel Al Ghazi).
Guión: Matthew Michael Carnahan.
Producción: Michael Mann y Scott Stuber.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Mauro Fiore.
Montaje: Colby Parker Jr. y Kevin Stitt.
Diseño de producción: Tom Duffield.
Vestuario: Susan Matheson.

No busquemos en La sombra del reino una respuesta a los conflictos armados y actos terroristas yihadistas que se vienen produciendo cada vez con mayor virulencia tras el 11-M. Todo comienza cuando en la ciudad de Riad en Arabia Saudí tiene lugar un atentado en el que mueren civiles americanos. El FBI quiere intervenir, pero no recibe la autorización oficial, a fin de no crear tensiones internacionales, pero finalmente un grupo de élite, se desplazará, cinco días al área del atentado, de tapadillo, con el fin no ya de capturar a los culpables sino de matarlos a todos.
El grupo lo integran el líder (Ronald), el veterano (Grant), el chistoso (Adam) y la mujer (Janet).

Una vez sobre el escenario del atentado, les confinan en un gimnasio próximo con extremas medidas de seguridad, donde tienen poco margen de maniobra. Esta situación poco a poco irá mudando, generándose entonces un clima de entendimiento y colaboración entre los americanos y el supervisor en la zona, el Coronel Faris Al Ghazi. Leo que el director Peter Berg se documentó exhaustivamente antes del rodaje y viajó mucho a la zona para impregnarse. Esto se referirá a detalles tales como que la agente Janet por ejemplo no puede acudir a una cena oficial en el palacio del Príncipe por ser mujer o que debe cubrir sus pechos, con un turbante que quedan perfilados bajo una ajustada camiseta verde, para poder presentarse ante el Príncipe.

Si durante la primera hora y cuarto se hace más hincapié en la investigación, en la acumulación de pruebas e indicios, en las entrevistas a los pocos testigos de la masacre, en la media hora final, hablan las armas y el ambiente se impregna de pólvora. Esas escenas me recuerdan la película Black Hawk derribado, donde unos americanos eran tiroteados en Somalia en Mogadiscio, desde todas las partes, con francotiradores dispuestos en las azoteas, convertido el terreno en una trampa mortal.

Como es habitual en las producciones americanas, sus soldados o miembros de seguridad, se creen los salvadores del mundo, y si bien pueden hacer un ligero ejercicio de autocrítica, todo se resume en que el mundo les necesita y si bien en alguna ocasión pueden cometer errores, algo asumible en una situación de guerra, el mundo debe agradecerles su labor, porque contribuyen a hacerlo mejor, menos peligroso y más habitable (algo a todas luces erróneo como se viene viendo en Irak, convertido en un semillero de terroristas, donde la zona es ahora un “caos democrático” que ha reemplazado a una “dictadura organizada”, donde la vida de los civiles ha empeorado dramáticamente tras la invasión, sin techo, agua, comida, ni medicamentos, pero con toda la libertad para salir de casa y muchas probabilidades de acabar descuartizado por una bomba ).

A los soldados americanos nos dan a entender que les preocupa la población civil y por eso no falta el “momentazo chupa chups”, cuando la agente Janet le da uno a una niña que la mira asustada, buscando el asentimiento de la madre que le insta con la cabeza a aceptarlo. Así son los americanos. No preven las consecuencias de sus acciones y piensan que la violación de los derechos humanos (en centros de detención como Abu Ghraib o Guantánamo) y los chupa chups son conciliables.
El actor Ashraf Barhoum
Sin atender a planteamientos políticos ni honduras sociológicas, La sombra del reino cumple su cometido de blockbuster palomitero, trepidente, efectivo y dinamitero, que acredita la solvencia de los americanos para hacer productos pirotécnicos, con abultados presupuestos (baste ver las marcas del edificio tras el atentado, o los coches explotando en la carretera, o las escenas finales convertidas en un videojuego con personajes de carne en hueso).

La presencia de rostros conocidos (Jamie Foxx, Chris Cooper, Jennifer Garner) hace más vendible la película, si bien, no hay margen para la interpretación, dado que lo que está en juego es la resolución del caso, más que los perfiles psicológicos de los miembros del grupo de élite, que se despachan a base de tópicazos. Quien en mi opinión nos ofrece la mejor interpretación es el actor Ashraf Barhoum (coronel Faris) y su lugarteniente el sargento Haytham (el actor Ali Suliman).
La película se rodó en el Emirato de Abu Dhabi y no está basada en hechos reales, pero toma como base la idea de lo complicado que es llevar a cabo una investigación

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