La última oportunidad crítica película

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La última oportunidadTítulo Original: The Last Time
Año: 2006
País: EE.UU
Dirección: Michael Caleo
Intérpretes: Amber Valletta, Barbara Balentine, Allen Boudreaux, Kristi Chalaire, Thomas Crawford, Alexis Cruz, Lisa Marie Dupree, Carol Dupuy, Louis Dupuy, Brian Edwards, Brendan Fraser, Jack GalleDouglas M. Griffin
Duración: 1 hora 34 minutos

A medida que iba viendo la película algo no me cuadraba. No en cuanto a los elementos formales. El ritmo era adecuado, la plasmación de las situaciones y el desarrollo de la historia avanzaba sin altibajos, sino que era algo en la historia, en la manera en la que actuaban los personajes que en ella intervenían que chirriaba. Esto supone un problema cuando la cuestión estriba en que una película funciona si hay una implicación personal por parte del espectador con lo que está viendo, máxime en el caso de un drama, aunque tenga toques de humor como es el caso. Si un personaje es un perdedor han de meternos en su piel, si triunfa tenemos que triunfar con él y si se arrastra por el barro también hemos de acabar con los bajos de los pantalones llenos de cieno. El final de la película disipa estas dudas que tenía hasta el último cuarto de hora y me obliga tras su visionado a reformular las objecciones anteriores, que dejan de ser tales.

Ted es el protagonista. Antaño fue profesor de Literatura Inglesa pero motivos personales, relacionados con su ex-mujer, le impelen a dejar la enseñanza y se hace entonces vendedor. En dos años se convierte en un fenónemo en lo suyo. Es malhablado, algo poco habitual en un ex-profesor de literatura acostumbrado a vivir entre libros, descarado (su ideario se reduce en dos palabras !que te jodan!), frío como la hoja de un tizona e impasible (al menos en teoría porque debajo de la corazón todos tenemos corazón), que se lleva el gato al agua y es la estrella del departamento de ventas. A la empresa llega Jaime, un acreditado vendedor en su anterior empresa con cara de panoli, feliz de la vida, que tiene tres meses por delante para cerrar una venta, si no quiere verse de patitas en la calle. Jaime se ha trasladado a Nueva York desde Ohio con su guapa mujer Belisa (la ex-modelo Amber Valletta), tratante de piezas de arte. En relación a lo que apuntaba en un principio, en el comportamiento de la pareja vemos algo raro, plasmado en una frialdad impropia de alguien que se va a casar en un par de semanas, infectados de una pereza amorosa y un escaso deseo sexual impropio en gente tan joven y bien parecida.

Amber VallettaUn día en el que Jaime y Ted se van de fiesta y picos pardos, con chicas mostrando las tetas en club de alterne, el primero debe ayudar al segundo a llegar a casa, que lleva una melopea de preocupar. Ted se recalienta al ver a Belisa en camisón luciendo un tipazo espectacular mientras introducen en la cama a Jaime. La chispa del deseo, provoca luego llamaradas de placer y Ted y Belisa acaban fornicando en la misma cama en la que Jaime sigue trompa, con una buena tajada. Esto cambia los acontecimientos. Ted pierde el norte, descuida las ventas y el remordimiento le hace ir dando alguna migaja, en forma de clientes a Jaime. En el primer estadío de la relación Ted y Valletta solo tienen sexo, al tiempo que se ponen al día con el repaso de sus vidas. Buscando un marchamo cultural y levantar el vuelo sobre la banalidad que impregna la película, se citan frases de autores célebres, se nombran escritores franceses como Rimbaud e incluso se ve el lomo de un libro de Wilde, El retrato de Dorian Gray, donde se aborda el tema del pecado y sobre el que la pareja llega a disertar.

Michael Keaton como Ted peca en el exceso de muecas en determinados momentos, pero da muestra de manejar bien tanto el drama, el humor como el suspense (inolvidable en De repente un extraño). Amber Valletta (Transporter 2) como Belisa demuestra que sabe llorar y su rostro se compunge con facilidad y está a la altura de las circunstancias a pesar de la liviandad de su personaje, incluso nos muestre un deteste, entre sombras. Brendan Fraser que tiene un rostro proclive a la comedia, en este película donde nada es lo que parece, su alocado comportamiento, sus devaneos sexuales, sus cambios de humor y la veleidad de su carácter son puestos en práctica con solvencia por el actor.

El título original de la cinta es The last time, traducido al castellano como La última oportunidad. Sin ofrecer nada nuevo, La última oportunidad me ha hecho pasar una hora y media entretenida, echarme unas risas, ver algún revolcón que otro y disrutar con esta peculiar comedia donde los vendedores son capaces de vender a su madre por una comisión. No es mucho, pero na gato por libre y el final resulta creíble. La película salió directamente en DVD.

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