Lágrimas del sol crítica película

Dirección: Antoine Fuqua.
País: USA.
Año: 2003.
Interpretación: Bruce Willis (Teniente A.K. Waters), Monica Bellucci (Dr. Lena Kendricks), Cole Hauser (James «Red» Atkins), Tom Skerrit (Capitán Bill Rhodes), Eamonn Walker (Ellis «Zee», Pettigrew), Nick Chinlund (Michael «Slo» Slowenski)
Guión: Alex Lasker y Patrick Cirillo.
Producción: Michael Lobell, Arnold Rifkin e Ian Bryce.
Música: Hans Zimmer.
Fotografía: Mauro Fiore.
Montaje: Conrad Buff

“Es el juego del gatón y el ratón…”, decía el clásico de Barricada hace ya unos cuantos años. A eso juegan los buenos y los malos de esta película. Los buenos son los soldados americanos enviados en misión especial, que no imposible (para eso ya tenemos a Tom Cruise), a Nigeria, con el fin de rescatar a unas cuantas personas que están allá trabajando y cuya vida corre peligro, consecuencia de la llegada al poder de una milicia armada y sanguinaria. La gente que deben salvar son una doctora, un cura y dos monjas. A los cinco minutos de comenzar la película los soldados ya están en territorio enemigo y poco despúes conocen a las personas a rescatar. De todos ellos, nadie quiere irse, abrazándose así a una muerte segura, a excepción de la doctora, interpretada por la voluptuosa y carnal Mónica Bellucci (ella tiene sus razones, que más tarde conoceremos).

La doctora no quiere dejar a sus enfermos a la buena de Dios, o a una muerte segura, que en este caso viene a ser lo mismo. El soldado al mando, interpretado por el taciturno Bruce Willis, decide oir los dictados de su corazón y emprender una marcha a pie con toda la expedición, hasta el punto de encuentro, donde los helicópteros amigos los lleven de vuelta a casa.

Willis y BellucciOcurre que sorpresivamente los que montan en el helicóptero son sólo los americanos y la doctora, dejando al resto de desconsolados nigerianos en tierra. Pero algo debe pasar para que la película no finalice en ese momento, transcurridos apenas treinta minutos.

Sobrevuelan entonces la aldea donde estaba el cura y las monjas, y comprueban que todo el poblado ha sido pasado por el vil machete y las aguas del río están teñidas de rojo sanguíneo. Willis decide entonces en el momento álgido, dar media vuelta, no acatar los términos de la misión, y rescatar a los desamparados nigerianos por ellos abandonados, mudando internamente su uniforme de soldado por el de miembro de la cruz roja o de cualquier ONG, pero difiriendo de estos en su diestro manejo de la armas.

Willis y sus hombres que tienen ordenes de no abrir fuego salvo para repeler una agresión, al ver las salvajadas que unos milicianos están llevando a cabo en una aldea, en una fidedigna representación de brutalidad y barbarie: violaciones, amputaciones, asesinatos, toman cartas en el asunto.

El meollo de la película está aquí, o esa parece ser la pretensión de Faqua, el director. Cómo unos soldados americanos acostumbrados a recibir ordenes sin cuestionarse nada de lo que sucede a su alrededor, cuando las más de las veces son enviados a países que no sabrían ubicar en un mapamundi antes de ir a ellos, les surge la imperiosa necesidad de ayudar, de hacer justicia, de lograr la redención purificadora, sacrificando sus vidas si es preciso para que los Nigerianos puedan llegar a la frontera con Camerún y ponerse a salvo.

Esa transformación interior de los soldados, el camino a recorrar hacia la luz cegadora, el reconfortamiento de las buenas acciones en la ayuda al prójimo, tal como se nos cuenta el discurso, éste no cuela, por su superficialidad y su fútil planteamiento, al que nada ayudan unos diálogos banales, mero trámite, de corto recorrido, que ningunean el menor atisto de profundidad o calado, erigiendo unos personajes nada empáticos.

Si la película, despojada de disquisiciones morales o éticas, hubiera transitado por los trillados derroteros de una película acción, al estilo de “Tras la línea enemiga”, el resultado hubiera sido otro, sin duda mucho mejor que el obtenido, pues lo mejor de la película es precisamente lo bien explicitado que queda el juego del “gato y el ratón”, cómo unos quieren dar caza a los otros, a través del tupido escenario, y los encuentros piróctenicos y atronadoras balaceas que se suceden cuando se ven las caritas, en lontananza.

A Faqua en el intento de hacer un “thriller-belicista-oenegeista” le sale el tiro por la culata, en el que como no hay que lamentar perdidas mortales, tenemos Faqua para rato. (Training day, su anterior trabajo era un producto ameno).

De no haber sido por los rostros conocidos de la pareja protagonista: “caro de palo willis” y la “arrebatadora Bellucci” esta película hubiera sido carnaza de videoclub o su paso por los cines hubiera sido aun más breve.

4 comentarios en “Lágrimas del sol crítica película”

  1. Busco una película donde violan a una doctora y después ella tiene que atender en su hospital al violador. Se llama la violación de la doctora Willies pero no puedo encontrarla, me pueden ayudar?

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  2. La pelicula de una monja que deja los abitos para seguir a un soldado de quien se enamora y la sustituye la virgen, se llama «PROMESA ROTA»

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  3. hola busco la pelicula no se la nacionalidad pero se trata de una monja que deja los abitos para seguir a un soldado de quien se enamora y la sustituye la virgen.

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