Malditos bastardos

Malditos bastardosDirección y guión: Quentin Tarantino.
Países: USA y Alemania.
Año: 2009. Duración: 153 min. Género: Acción, bélico.
Interpretación: Brad Pitt (teniente Aldo Raine), Diane Kruger (Bridget Von Hammersmark), Mélanie Laurent (Shosanna Dreyfus), Christoph Waltz (coronel Hans Landa), Michael Fassbender (Archie), Daniel Brühl (Frederick Zoller), Eli Roth (Donny), B.J. Novak (Smithson), Til Schweiger (Hugo Stiglitz), Gedeon Burkhard (Wilhelm Wicki), Julie Dreyfus (Francesca Mondino).
Producción: Lawrence Bender.
Fotografía: Bob Richardson.
Montaje: Sally Menke.
Diseño de producción: David Wasco. Vestuario: Anna B. Sheppard.

De entrada decir que las dos horas y media que dura la película se me antojan excesivas. La historia se divide en varios actos, y el mejor es el primero, con la presentación de los personajes. Tanto de los americanos como de los nazis. Ahí el Coronel Hans Landa despliega todos sus encantos y el actor que lo intepreta, Christoph Waltz su buen quehacer interpretativo.

Un puñado de soldados judíos americanos se trasladará a la Alemania ocupada por las Nazis para matar al mayor número de ellos. No se trata sólo de causar bajas, sino de sembrar el miedo en las filas alemanas. Así que este pequeño grupo de soldados, encabezados por el Teniente Aldo Raine, tiene por misión matar el mayor número de ellos y de paso arrancarles sus cabelleras rubias, como si una peli de vaqueros se tratara.

Dicho y hecho, el grupo llega a Francia y enseguida se cobran unas cuantas vidas de nazis. Tal es la dimensión de sus hazañas que éstas incluso llegarán a los oídos del Führer, teniendo cada uno asignado un mote.

Lo que conecta la primera historia con el resto es la suerte que corre Shosanna, una adolescente que consigue salvar el pellejo en la visita que Landa hace en una granja francesa, donde Shosanna como judía que es permanece escondida. Shosanna más tarde será la propietaria de un teatro en el cual sucederá algo increíble.

Tarantino, guionista de la película deja su impronta en los diálogos, los cuales resultan igual de pesados que en Death Proof. Si a eso le sumamos la excesiva duración de algunas secuencias, como la de reunión de falsos oficiales nazis junto a la actriz Bridget Von Hammersmark, y las pequeñas charlas que Landa mantiene tanto con esta como con Shosanna, personalmente no veía el momento de que acabara la película, la cual nos ofrece un final que es un delirio.

No hay nada de malo en la falta de rigor histórico, pues todo atiende a la imaginación hipersangrienta del directora americano. Está claro que 60 años después, todo lo que huele a Nazi, vende y alcanza un eco desmesurado, e incluso es traído a cuento como en esta historia para hacer algo tragicómico.

Tarantino y Pitt y el resto del equipo dicen habérselo pasado en grande, yo como espectador no tanto. Me duele haberme dejado cinco euricos esta tarde viendo Malditos Bastardos, pero en fin, vista queda y el comentario hecho.

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