Nadie sabe crítica película japonesa de Hirokazu Kore-eda

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Dirección y guión: Hirokazu Kore-eda.
País: Japón.
Año: 2004.
Duración: 141 min.
Género: Drama.
Interpretación: Yuya Yagira (Akira), Ayu Kitaura (Kyoko), Hiei Kimura (Shigeru), Momoko Shimizu (Yuki), Hanae Kan (Saki), You (Keiko, la madre).
Producción: Hirokazu Kore-eda.
Música: Gontiti.
Fotografía: Yutaka Yamazaki.
Montaje: Hirokazu Kore-eda.
Diseño de producción: Toshihiro Isomi y Keiko Mitsumatsu.

Nadie sabe es una «película-bombón«, de esas que se degustan lentamente, como esos bombones que hay que introducir en la boca e irse deleitándose a medida que se derritan, paladenado su textura, su aroma evocador, y dejan un regusto dulzón a veces amargo.

El argumento de la película no promete demasiado al menos en teoría. Una mujer tiene cuatro hijos de padres diferentes, sin escolarizar con los cuales se va alojando en diferentes edificios. Al poco de llegar a uno de ellos, y presentarse a los vecinos, Keiko que así se llama la madre les presenta a uno de sus hijos, Akira y Kyoko, mientras que los dos más pequeños Shigeru y Yuki, entran el domicilio escondidos dentro de una maleta. La hermana algo menor que Akira lo hará de noche sin ser vista por los vecinos. La madre no puede permitir que nadie sepa de la existencia de los más pequeños pues la policía tomaría cartas en el asunto si sabe que vive con los cuatro hijos, sin escolarizar y sin la figura paterna, por lo que a todos los efectos esos niños no existen.

Para complicar más la existencia de sus vástagos, la madre haciendo gala de su inmadurez e irresponsabilidad coge carretera de Osaka y los abandona a su suerte, confiando en que su hijos mayores Akira (de 12 años) y Keiko (de 11 años) saquen adelante a la familia. Cada cierto tiempo la madre les hará llegar en un sobre dinero con el que Akira podrá pagar el gas, el alquiler, la luz el teléfono, comprar vívires, etc.

Akira siempre contempla la posibilidad de que su madre un día vendrá para quedarse definitivamente. Pero un día abre los ojos a la cruel realidad y es consciente de que el trayecto emprendido por la madre es sólo de ida.

La historia está basada en un hecho real, y salió a luz tras un trágico incidente en el seno de esta familia integrada por niños, que no desvelo.
En manos de algún director de tres al cuarto, nos encontraríamos ante un producto que explotaría la vena más sentimental y afectiva, pues hay materia prima de sobra, para arrasarnos los ojos en lágrimas y solidarizarnos con la desgraciada situación de los niños.

Sin embargo el director Japonés Hirokazu Kore-eda, que es también autor del guión, no pretende hacernos sangrías en el ánimo con un producto sensiblero y efectista, sino que radiografía el vivir diario de esos niños dejados de la mano de Dios que a su manera son felices. Quién más sufrirá es Akira (brillantemente interpretado por el actor Yuya Yagira, premiado en el Festival de Cannes), a medida que su ánimo flaquee y acabe haciendo lo que es propio de un niño, sin poder afrontar postreramente «rol de adulto» que su madre le ha endiñado. Entonces libre de reglas y de responsabilidades el hogar se sumirá en el caos, la suciedad será patente y reinará la anarquía.

Hirokazu Kore-eda se lo toma con calma y las secuencias se suceden sin prisas, digamos que «no pasa nada» al menos aparentemente, en las que vemos el día a día de esos niños, en una calculada introspección que nos acerca desde dentro las existencias de esas criaturas celestiales. Los vemos jugar, reir, plantar semillas, divertirse en los columpios, aburrirse encerrados en casa, extrañar a su madre (siguiendo la marca de carmín en la tarima), hacer la colada, atontarse con los videojuegos, esconderse de los vecinos..

«Nadie sabe» a pesar de su larga duración (casi dos horas y media) es una película que emociona, vibrante, tierna y amarga, descarnada y verosímil, no porque esté basada en un hecho real, sino por las magistrales interpretaciones de los niños, que sin especulaciones ni morbo gratuito plasma con acierto una situación que puede suceder en cualquier familia, y es que el destino nunca sabemos lo que nos tiene preparado. Una película muy a tener en cuenta, que si bien no será del gusto de las masas por su escasa comercialidad, puede encandilar por su factor humano. La magia de esta póetica película no es tanto «qué se cuenta sino cómo». El excelente resultado es achacable a Hirokazu Kore-eda y al magnífico plantel actoral.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nicolas D'Alwichasswsky dice:

    Hola Soy de argentina, y a la Pelicula la Vi en un Canan Nacional Llamado ENCUENTRO de Argentina, ami me quedo el Sabor «No Puede Ser» Tambien, Esta muy Buena la Pelicula pero el final esta Mal me Parece, Porque no se, tendria que terminar de Otra Manera, Pero es la Primera vez que una pelicula me hace Llorar, Tengo 14 Años y me Gustaria Verla Otra Vez, Le doy 10 Punto a esta Pelicula, Un Abrazo desde CÓRDOBA – ARGENTINA.

  2. Chidori no Hoshi dice:

    Creo que es una peli que mientras la ves dices no puede ser no puede ser y luego… cuando terminas de verla sigues diciendo «no puede ser» por diferentes razones. Aconsejaria esta película a cualquiera al que le guste el cine asiático e incluso a todos las «frikis de los dramas», francamente es un gran peli, sobre todo porque te deja ese saborcillo a «no puede ser» incluso tras varios días después de haberla saboreado.

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