Spring breakers (Harmony Korine 2013)

Spring breakers

Película: Spring breakers. Dirección y guion: Harmony Korine. País: USA. Año: 2013. Duración: 94 min. Género: Drama. Interpretación: James Franco (Alien), Selena Gomez (Faith), Vanessa Hudgens (Candy), Ashley Benson (Brit), Rachel Korine (Cotty), Heather Morris (Bess), Ashley Lendzion (Forest). Producción: Jordan Gertner, Chris Hanley y David
Zander. Música: Cliff Martinez y Skrillex. Fotografía: Benoît Debie. Montaje: Douglas Crise. Diseño de producción: Elliott Hostetter. Vestuario: Heidi Bivens.

La película me ha parecido una tontería mayúscula. A saber, cuatro chicas que estudian juntas en un campus universitario y a la vista de que las vacaciones están a la vuelta de la esquina y dado que se aburren, que todo les parece una mierda, que tienen el nihilismo y la estupidez metida en sus cuerpos turgentes y quieren hacer algo
diferente, deciden robar en un establecimiento y con ese dinero y algo más que han ahorrado durante el curso irse por ahí de farra.

La idea que estas teenagers tienen de la fiesta pasa por beber, fumar hierba y perrear, en esas fiestas donde se juntan miles de jóvenes para frotar sus cuerpos a flor de piel, atiborrados de alcohol, pastillas, en piscinas minúsculas, donde reina el frenesí, suena la música a todo el volumen, las lenguas buscan orificios y entrepriernas
lúbricas, y el desfase es total y absoluto.

Así que las cuatro chicas, las cuatro muy sensuales (rostros y cuerpos conocidos como el de Selena Gómez, Shake it Up-, Vanessa Hudgens -High School Musical-, Asley Benson, o Rachel Korine) se ponen sus bikinis (y no se los quitan hasta media hora antes de que finalice la película) y se lanzan a la aventura. Pero con tal mala suerte que a
las primeras de cambio acaban detenidas. Menos mal que allí aparece su salvador, un gangster local, un tal Alien, con rastas, piños de oro, que se queda prendado de las jóvenes, y decide invertir en ellas.
Pagará su fianza, ¿a cambio de qué?.

Spring breakers

Las cuatro se van a la casa del gangster, que está forrado, tiene mansión frente al mar, un arsenal y ningún libro, y un piano de cola. Al chaval le faltan dos aguadas, pero como ellas son igual de simples que él todos ellos se entienden a la perfección.

De las cuatro jóvenes una de ellas es muy católica, se llama Faith, y con tanta perdición como la que la rodea está a un tris de trastocarla, así que decide abrazarse a su fe y abandonar muy a su pesar a sus amigas y regresar para casa, a rezar un par de padresnuestros y tres avesmarías.

Ya solo quedan tres.

Otra de ellas, Cotty, recibe un balazo en un brazo y también se va para su casita. Todo aquello le queda grande.

Así que nuestro gangster local se queda con las dos chicas más valientes, más intrépidas, más zumbadas: Brit y Candy. Y en las calles solo puede haber un gallo, así que toca balacera, ya sabéis, uno de los dos debe morir. O el gangster o quien en su día fue su mejor amigo, un joven negro con cara de pocos amigos. Y hasta aquí puedo
leer.

La película es aburrida. La historia es mínima, impostada y exasperante. Si me plantan en pantalla a cuatro chicas jovenes que están cansadas y aburridas de todo a sus 19 años, me gustaría saber los porqués, sus motivaciones (a menudo las películas que versan sobre el nihilisimo devienen naderías). Y en el caso de que decidan desfasar
que lo hagan entonces a lo grande, un despiporre total y absoluto, pero que no lo hagan con el freno de mano echado, porque todo lo que vemos es un espejismo, de ahí que no las veamos consumir drogas, ni emborracharse, ni tener sexo, ni nada de nada. Todo se queda en agua de borrajas, en lucir palmito en bikini, en cuatro magreos, en ventilarse algún chupito, en meterse el cañón de una pistola en la boca y soltar unos gemiditos, en resumen, unas cuantas imágenes
propias de un videoclip (la película esta impregnada de ese estilo videoclipero) de cualquier rapero afroamericano. Y ese es el problema de esta película, que tiene el mismo recorrido que el de un videoclip.
La misma superficialidad. Ambos se consumen al tiempo que se ven.

Spring breakers es una historia de redención que no cuela, porque despojado de cualquier trascendencia o verosimilitud lo que hay es solo una pose, un gesto, un titular, palabras hueras, sobre cuerpos vacíos, atiborrados de nada.

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