The Party (Sally Potter, 2017)

Película corta, coral y teatral y muy británica en cuanto a gran parte de su reparto y en cuanto a su desarrollo. Durante poco más de una hora asistimos a los desencuentros de un grupo de amigos que se reúnen para celebrar el éxito político de una de sus integrantes. Desde un principio se ve algo oscuro en la trama ya que uno de sus invitados ha llevado una pistola y al final los hechos acabarán estallando por varios flancos, cuando las miserias del grupo salgan a la luz.

Es un duelo interpretativo entre sus 7 protagonistas. La historia está basada en una obra de teatro, y se nota, ya que toda la acción transcurre prácticamente en el salón de la casa, con pequeñas escapadas al patio, la cocina o el baño. La acción es también en tiempo real y toda la historia se desvela en esa hora que dura.

Los nombres en el reparto son de auténtico lujo. La principial actriz es Kristin Scott Thomas, en torno a la que gira la fiesta del título. Está genial, con el cambio de humor que va adquiriendo desde el cansancio inicial hasta el desquiciamiento final. Sus dotes interpretativas quedan en evidencia aquí. Su marido es interpretado por Timothy Spall, con un personaje aturdido desde el primer momento y con una actitud extraña que es lo que menos concuerda con la historia, a pesar de la enfermedad que confiesa.

Destacar también al alemán Bruno Ganz (el inolvidable Hitler de El Hundimiento), que aquí hace de un alemán medio hippy y a las americanas Patricia Clarkson y Cherry Jones, como amigas de la protagonista y con menos peso, que no presencia, en la trama. También Emily Mortimer con su embarazo de trillizos tiene un personaje que quizás sea el más prencidible, aunque da pinceladas muy interesantes al personaje de Cherry Jones, su pareja. Finalmente el más conocido Cillian Murphy hace una gran interpretación como el personaje menos integrado del grupo, pero el que acaba por prender la mecha que hace explotar todo.

Su corta duración hace que no se haga pesada y desde un momento ya te hueles que algo malo va a suceder en cualquier momento, pero como película de interpretaciones poderosas merece la pena verla. Se rodó de forma secuencial en unas 2 semanas en un estudio de Londres y fue seleccionada en el festival de Berlín. La podéis ver actualmente en Filmin.

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