Una chica cortada en dos crítica película

Una chica cortada en dos cartel películaDirección: Claude Chabrol.
Países: Francia y Alemania. Título original: La fille coupée en deux
Año: 2007. Duración: 115 min.
Género: Drama.
Interpretación: Ludivine Sagnier (Gabrielle Deneige), Benoît Magimel (Paul Gaudens), François Berléand (Charles Saint-Denis), Mathilda May (Capucine Jamet), Caroline Silhol (Geneviève Gaudens), Marie Bunel (Marie Deneige), Valéria Cavalli (Dona Saint-Denis), Etienne Chicot (Denis Deneige), Thomas Chabrol (Lorbach).
Guión: Cécile Maistre y Claude Chabrol.
Producción: Patrick Godeau.
Música: Matthieu Chabrol.Fotografía: Eduardo Serra.
Montaje: Monique Fardoulis.
Diseño de producción: Françoise Benoît-Fresco.Vestuario: Mic Cheminal.

Una joven presentadora del tiempo que lleva el vicio dentro como dicen algunos de sus compañeros, es pretendida por dos hombres. Uno es Charles, escritor de éxito el cual pese a estar felizmente casado con una mujer inteligente y bellísima sigue siendo un calavera, esto es, no desaprovecha la ocasión de cepillarse a cuantas mujeres se cruzan por su camino (entrepierna). Añadiremos que la edad del escritor sería equivalente a la del padre de la joven (que tiene unos 30).

El otro pretendiente es Paul un joven excéntrico, proveniente de una familia acaudalada, cuyos padres son propietarios de unos laboratorios, el cual no trabaja y dilapida su tiempo no haciendo nada, de fiesta en fiesta o mostrándose en actos públicos.

Gabrielle, que así se llama nuestra deseada mujer, juega a dos bandas, y si por un lado se aviene a los devaneos sexuales de su escritor, sacando brillo y lubricándole con saliva la pluma a menudo, incluso participando en encuentros en un club privado donde ella se dará a otros hombres a fin de que la hombría de su amado remonte el vuelo, hacia las simas de la verticalidad, al mismo tiempo Gabrielle se dejará seducir por el millonario, un hombre agresivo que dice desearla una y otra vez, con el que viajará a Lisboa y mantendrá un continuo tira y afloja.

Como los dos hombres están locos por ella y no habrá duelo que dilucide quien la quiere más, ha de acontecer un acto luctuoso que pondrá las cosas en su sitio para que las aguas (venenosas) vuelvan a su cauce. Algo inevitable toda vez que Gabrielle incline sus favores hacia el millonario, yendo a la ara de su brazo a dar el sí quiero, mientras internamente sigue enamorado del escritor (el cual como si no le bastaran sus propias palabras se expresa continuamente con citas de terceros).

Chabrol radiografía esa clase alta, trabajadora o no, donde el sexo es el pegamento que remienda sus vacíos existenciales, hombres y mujeres procaces o menesterosos, estigmatizados por su desidia. Las pasiones, las infidelidades, las traiciones sentimentales y el anhelo de la ubicuidad sexual dan lugar a una película que ni es comedia ni es drama, donde la presunta ingeniudad de Gabrielle no es tal, y donde esos amores apasionados creo que se alimentan más de palabras que de carne y alma, de ahí que la haya visto con distanciamiento, sin la menor implicación sentimental en la historia, tanto que me importa un comino si el escritor muere o si el millonario se volará la tapa de los sexos.

La actriz Ludivine Sagnier, no logra encarnar a objeto del deseo, que tan bien hizo en » «, ya que a pesar de que su cuerpo es comprensible que sea deseado por cuantos hombres babean a su alrededor, no encaja a mi entender en el rol de femme fatale y en algunas escenas presuntamente cómicas la película pega unos bajonazos de los que luego le cuesta recuperarse.

No me gustó Borrachera de Poder y con esta nueva entrega de Chabrol me quedo igual de disgustado.
Entre las caras populares la de la bella actriz de 42 años Mathilda may y la de la actriz italiana Valeria Cavalli, como la mujer de Charles.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: