United 93 crítica película

United 93 cartel de la películaDirección y guión: Paul Greengrass.
Reparto: Becky London (Jean Peterson), Cheyenne Jackson (Mark Bingham), Chip Zien (Mark Rothenburg), Chloe Sirene (Honor Wainio), Christian Clemenson (Thomas Burnett), Corey Johnson (Louis Nacke), Daniel Sauli (Richard Guadagno), David Alan Basche (Todd Beamer)
Producción: Paul Greengrass, Lloyd Levin, Tim Bevan y Eric Fellner.
Música: John Powell.
Fotografía: Barry Ackroyd.
Montaje: Clare Douglas, Christopher Rouse y Richard Pearson.
Vestuario: Dinah Collin.
USA, Francia, Reino Unido 2006

Muy grata sorpresa la que me he llevado con el visionado de esta adrenalínica producción. De modo detallado y explícito vemos como la gente encargada del control aéreo de Boston y Nueva York, los militares y demás organismos con competencia en el asunto, se vieron, no ya desbordados sino totalmente incapaces de hacer nada, ante lo que ocurría a su alrededor.

Una de las escenas que mejor documenta esto es cuando al estrellarse el primer avión contra una de las torres gemelas, los “entes decisorios” creen que se trata de una avioneta. Luego descubren que no, que es un avión civil el que ha impactado, si bien no saben cual. Los primeros datos sobre la tragedia los arrojó la cadena de televisión CNN con sus imágenes, ya que a los controladores aéreos les costaba creer que un número de aviones tan alto hubieran sido secuestrados, el mismo día y a la misma hora, después de más de 20 años sin un caso similar. El fin pretendido con el secuestro de los aviones, que no era otro que estrellarlo contra los lugares más emblemáticos de los Estados Unidos, era algo que todos, salvo los terroristas, desconocían.

Para cuando quisieron enterarse de algo, ya tres aviones habían impactado, dos contra Las torres gemelas y un tercero contra El Pentágono. A todo esto, imperaba el caos, las llamadas de teléfono se sucedían a ráfagas, los altos mandos del ejercito a la espera de autorizaciones veían como su mundo se derrumbaba a su alrededor sin que ellos que eran unos de los que podían ofrecer alguna clase de solución, vieran pasar los minutos sin ofrecer la menor capacidad de respuesta. Analizarlo a posteriori, a día de hoy es vano e inútil, porque hace cinco años nadie hubiera sido capaz de aventurar algo como lo que sucedió el fatal 11-S de 2001.

Aun tratándose de la primera potencia mundial en cuanto a armamento, el golpe de efecto de los terroristas fue tan novedoso, original e inesperado que cumplieron con creces su objetivo: segar el mayor número de vidas americanas y demostrar al mundo la invunerabilidad de América y por ende la del resto de países enemigos a los ojos de los terroristas. Bin Laden, el que organizó todo, un lustro después sigue desaparecido y el miedo sigue ahí, latente, pues nadie nos puede asegurar al 100% ni siquiera al 50% diría yo, que lo que ocurrió ese día no puede volver a suceder.

Además de esos tres aviones, hubo otro, el United 93, que también iba a ser destinado para el mismo fin que los otros. Éste en concreto, iba a ser estrellado contra El Capitolio. La película aborda dos frentes: El primero, como el efecto sorpresa aniquiló la capacidad de reacción, reemplazada por el caos y la comprensible desorganización en los responsables de solucionar el problema, y segundo como los pasajeros del avión United 93, al tener la información necesaria para saber que está ocurriendo y cual va a ser su más que probable final, deciden tomar cartas en el asunto, para intentar hacerse con el mando del avión

La película, en sus inicios abunda en el primer frente y durante una hora vemos al detalle los entresijos de las tareas de los empleados en el control aéreo, los movimientos de los militares, las llamadas de ida y vuelta, todo ello rodado con rápidos movimientos de cámara, sucesión de planos que certifican que todo ese frenético trabajo no permite arrojar luz alguna. La segunda parte nos mete de lleno en el avión nos acelera el pulso, y nos hace vibrar ante la posibilidad real de que el pasaje vaya a conseguirlo. La última media hora es infartante, consiguiendo un climax de tensión y ansiedad (que para sí quisieran los cientos de películas mediocres de suspense, terror psicológico o paranormal que abundan en los cines) similar al de una “entrevista de trabajo”, una ”intervención oral pública” o a una “declaración de amor”: el corazón se acelera, la sangre corre a galope, la saliva no engrasa el nudo en la garganta, y al final te acabas viendo montado tú también dentro del avión, haciendo lo humano y lo inhumano para salvar al pellejo, sintiéndote más vivo de lo que nunca te has sentido jamás (quizá porque el abrazo de “la parca” estimula los sentidos), porque proferir un “te quiero” por teléfono a tus seres queridos, a 8.000 metros de altura, es una despedida tan inhumana, desalmada, triste, injusta y patética.. que ninguna religión o creencia puede, ni debe nunca, justificar o avalar. La dirige y escribe el guión Paul Greengrass.

Como anécdota decir que no sale una sola bandera americana en toda la película. Esto lo digo para aquellos que crean que esta es una de esas películas americanas que exuda patriotismo, con banderas cubriendo féretros y salvas en el funeral, mientras todos los presentes corean el Himno nacional con la mano en el corazón, orgullosos de estar en el país de la LIBERTAD con mayúsculas. Para eso, tienen en cartelera World Trade Center, de Oliver Stone. Si la ve, me juego mis cinco siguientes reencarnaciones a que querrá tener a un bombero por yerno

Crítica de la película United 93 en cuak

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2 comentarios en «United 93 crítica película»

  1. Leí por ahì que el tercer avión lo habían derribado los cazas americanos. No tiene que ver mucho con la calidad de la película, que a mi me ha gustado bastante, pero la historia entonces sería otra a la que nos cuentan.

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