Yumurta

Yumurtatítulo internacional: Egg
título original: Yumurta país: Grecia, TR año: 2007
género: ficción
dirección: Semih Kaplanoğlu guión: Semih Kaplanoğlu
reparto: Nejat İşler, Saadet Işıl, Ufuk Bayraktar, Tülin Özen, Gülçin Santırcıoğlu, Kaan Karabacak
fotografía: Özgür Eken
montaje: Ayhan Ergürsel, Semih Kaplanoğlu, Suzan Hande Güneri
escenografía: Naz Erayda
productor: Semih Kaplanoğlu, Lilette Botassi, Panayiotis Papazoğlu
producción: Inkas Film Productions, Kaplan Film Production (TR), PPV S.A. (GR)

Yumurta forma parte de una trilogía. Yumurta (Huevo) es la primera parte, la segunda película se titula Süt (Leche) y de la tercera todavía no sabemos nada.

Yusuf, el protagonista de este film, debe dejar Estambul cuando por teléfono le avisan de que su madre Zehra ha muerto. Coge el coche y vuelve a su pueblo, a sus raíces. Tras el funeral, descubre que una joven de 17 años, llamada Ayla, pariente suya, ha estado durante cinco años cuidando de su madre.

Yusuf es poeta, ha publicado algún libro, que vecinos y familiares han leído, y tiene poco interés en permanecer en su pueblo, el cual odia, según le cuenta a una vecina. Una vez en el pueblo, Ayla le comenta que la voluntad de su difunta madre era sacrificar un carnero en su muerte, y Yusuf a regañadientes accede. Para ello tanto Yusuf como Ayla emprenden un viaje que es exterior y la vez interior. Ayla descubre otros paisajes, otras localidades, saliendo así por una vez de su pueblo y Yusuf sin querer asumirlo comienza a sentir algo nuevo, una sensación de bienestar, en compañía de la joven. De ese modo acontence su particular catarsis.

El ritmo de la película es calmo. Ya de entrada, en su primera secuencia, durante casi diez minutos vemos como por una trocha envuelta en brumas, una anciana llega hasta donde está situada la cámara, para coger otro camino y darnos entonces la espalda. Así es como se desarrolla la película, con secuencias plagadas de silencio, donde los personajes apenas hablan, simplemente se miran unos a otros, sin apenas dar importancia al lenguaje. Esto puede sacar de quicio a más de uno, pero a mí personalmente me depara los beneficios de un masaje en la espalda. Este tipo de producciones me relajan. No atruenan los autos, ni los teléfonos móviles, ni la gente sufre de verborrea enfermiza. Nos encontramos ante personas de una pieza, sobrias en su proceder, templadas, calmas, en un pueblo donde la vida transcurre lentamente, sin sobresaltos, donde parece que no hay nada que hacer, lejos del fragor de la capital, viviendo en casas austeras, donde apenas sobra nada y la gente vive con lo justo.
De ahí que Yusuf se ahogue en su pueblo natal, al tiempo que por otra parte eche de menos esa vida anterior a mudarse a Estambul, sobre todo después de conocer a esa parienta con la que no sabemos si querrá curar las heridas de la soledad o cuando menos querrá devolverle el cariño que éste no pudo dar a su madre durante los años precedentes a su muerte, por lo que se siente culpable.

Existe otro cine, lejos de la pirotecnia y la frivolidad, y esta película es claro ejemplo de ello, si bien ya sabemos lo que eso implica para este tipo de películas: que no llegan a estrenarse en España.

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2 comentarios en «Yumurta»

  1. Me gusta Yumurta y películas similares porque las encuentro reales, más allá de que tu situación personal difiera de lo que vemos en la pantalla. Son trabajos nobles, que permiten acercarnos a otras realidades. La película quizá sea un poco lenta, pero en conjunto está bien resuelta.

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