Blade Runner 2049

La mayor parte de las veces se cumple aquello de que segundas partes nunca fueron buenas. En el mundo del cine, aunque pueda parecer que no quedan ideas original y por eso se hacen segundas partes, remakes, spins off y refritos en general. La cosa se corresponde más con una intención comercial que por la falta de ideas. Si algo ha funcionado bien y se puede exprimir más, pues ahí están los grandes estudios para apretar un poco más a la gallina de los huevos de oro y hacer buenas segundas, terceras o más partes. Y la taquilla les suele dar la razón.

En el caso de Blade Runner 2049, su película origen data de 1982. Se han tardado 3 décadas y media y volver a hacerla. No voy a cebarme con si era necesaria o no, pero al menos han tenido la decencia de no hacer un remake plano por plano como con otros clásicos y han ambientado en ese mismo mundo, años más tarde la nueva historia en la que se introducen resquicios de la original.

El mejor aspecto que relaciona ambas es el aspecto futurista pero decadente, los mismos anuncios de neón y los coches voladores característicos, a pesar de que la historia está ambientada en un futuro respecto a aquella. Recordad que ya hemos llegado al futuro que dibujaba la Blade Runner original.

Otro aspecto que también se mantiene es el de la forma de contar la historia, esa forma sosegada, ritmo pausado, con momentos de acción pero con una atmósfera de tranquilidad que viene al pelo con los pensamientos filosóficos de su protagonista sobre la vida, quienes somos, de donde venimos, los robots a los que se les ha dotado con consciencia y que son casi indistiguibles de los humanos, gracias a ello.

Blade Runner 2049

Los grandes planteamientos filosóficos que ya en la primera parte planeaban durante toda la historia, aquí se repiten en el nuevo protagonista, un Blade Runner que a su vez es un nexus (como se intuía en la original). Está interpretado por Ryan Goslin, que no le da para lucirse demasiado, dado el carácter contenido que necesita el personaje (un personaje sin alma, como él dice en un momento de la historia), pero que lo hace muy bien. Este «pellejudo» marcado por ello de cara a la sociedad y que sabe que no puede ser como los humanos, se plantea las mismas dudas respecto a su naturaleza que haría un humano, pero dada una de las investigaciones que realiza, quiere saber su verdadera naturaleza.

Vetadas las relaciones con humanas, su compañera es una inteligencia artificial que recuerda mucho a la de Her y que se hace un poco más real como holograma con el cuerpo de la hispano-cubana Ana de Armas, que hace ya tiempo ha dado el salto a Hollywood donde parece haber encontrado un buen sitio para seguir su carrera que va viento en popa, nominación a los Globos de Oro este pasado año incluida. También ella quiere ser más real de lo que es, sobre todo por la consciencia que tiene de ser como es y de amar a su «pareja» con toda su alma. Bueno, es que la han programado para eso.

Volvemos a ver en la historia también al Blade Runner original interpretado por Harrison Ford, que en un breve papel retoma el personaje y deja claros, o no, los aspectos que quedaban en el aire respecto a su condición de humano o robot. Star Wars, Indiana Jones,… lo de retomar personajes por parte de este actor roza ya el vicio. Pero se agradece, porque tiene su relavancia en la trama junto a Sean Young, que sin embargo no aparece más que en fotos o de forma digital. También pequeña vuelta a la película de Edward James Olmos.

Entre los nuevos personajes tenemos a Robien Wright, que está muy seca pero cumple con el personaje como superior del Blade Runner y Jared Leto, que interpreta a una especie de científico loco y ciego que lo cierto es que no me ha gustado para nada, parece un personaje que no cuadra con el resto, como fuera del estilo que tienen los demás y que al final cada aparición hace que la historia no avance y quiera tener más protagonismo del que debería.

Y bueno, muchos estarán pensando que eso que decía al principio de que segundas partes nunca fueron buenas no es cierto y llevarán razón, la película en líneas generales cumple, deja satisfechos a los fans de la primera, recaudó en taquilla a nivel mundial casi el doble de los 150M$ que tenía de presupuesto y fue nominada a 5 Oscars (todos ellos de los llamados técnicos) y ganó 2, así que, en este caso, el instinto de los avispados productores que la han sacado adelante no les ha fallado (Ridley Scott seguía figurando como Productor Ejecutivo).

Lo cierto es que es una segunda parte de las que mantiene lo que se debe mantener de la original y nos cuenta una historia similar, pero diferente, a la que le sigue viniendo genial esa ambientación, que sigue siendo la misma. Las segunda partes, por tanto, también pueden ser buenas.

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