Crítica Ready Player One (Steven Spielberg, 2018)

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre esta película, que ví el día de su estreno y por algún motivo aún no había escrito sobre ella. Me leí en su momento la novela de Ernest Cline en que se basa y que tiene notables diferencias con la versión de Spielberg. Recuerdo esperar ansioso el estreno para verla, porque la trama tenía mucha chicha para dar una buena película y, a pesar de esas diferencias, no me defraudó. Estos días he vuelto a verla y la he vuelto a disfrutar.

La base de la película viene muy a cuento a estos días de confinamiento general. En un futuro próximo y algo distópico, la mayor parte de la (super)población mundial «vive» en un juego de realidad virtual. Con gafas, trajes hápticos, sillones o cintas para desplazarse sin moverse y otra serie de instrumentos, la gente vive su verdadera vida dentro de «Oasis», que esa plaforma virtual en la que pueden ser y comportarse de forma muy diferente al mundo real.

El cocreador del juego y único propietario desde que rompió peras con su socio es Halliday, un taciturno y excéntrico programador que ha dado un gran sorpresa a sus seguidores y admiradores tras su muerte. Todo el legado y el contro sobre Oasis puede ser de cualqueira de ellos. Tres huevos de pascua, secretos ocultos en el juego, les llevarán a 3 llaves y el primero que las consiga será el propietario de Oasis.

Ready Player One

Halliday creció en la cultura de los 80 y fue un gran admirador de esa época, por lo que las pistas que han de seguir se basan en toda esa cultura pop de los 80 de música, videojuegos y demás. Por tanto en la película esto es algo muy presente y a todos los que crecimos en esos años, se nos hace por ello más apetecible aún esta película. Además de las pistas que siguen los protagonistas, vemos los años 80 reflejados en posters, en los avatares que usan los jugadores, en la música que se escucha… todo un festival de esos años, algo muy de moda en la actualidad en series como Stranger Things o multitud de películas.

En esta que nos ocupa, el protagonista Wave, o Parzival en su mundo virtual, es un fiel seguidor de Halliday y de la cultura de los 80 y a base de investigar en la base de datos de su vida irá por delante de los malos de la película, que son una empresa organizada que tiene a sueldo a gran cantidad de jugadores. Parzival contará con varios amigos para superar todas las pruebas.

Como imagináis, los efectos especiales son el principal activo de la película, porque gran parte de la acción transcurre en un mundo totalmente virtual. La acción y los grandes escenarios con multitud de movimientos llaman la atención y están muy bien hechos.

Para todos los que han vivido y recuerdan los 80, para los que les guste las películas de fantasía y ambientadas en mundos virtuales seguro que la disfrutarán. Además tiene esa grandeza que da identidad a las obras de Spielberg y seguro que a todos aquellos que creáis que os pueda gustar, seguro que no os defrauda. Y luego a leer la novela que tiene grandes diferencias que merecen la pena.

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