Crítica: The Disaster Artist (James Franco, 2017)

The Disaster Artist en un Biopic nos cuenta la verdadera historia de Tommy Wiseau, un artista total que pasó a la fama por realizar una de las películas más infames estrenadas en cines de la historia de Hollywood.

La película nos cuenta los pormenosres de la concepción, el rodaje y el posterior estreno de esta película, llamada The Room y como un material y un actor y director tan malo llegó a convertirse en un personaje de culto.

Es un proyecto personal de James Franco que hace del personaje principal, ha dirigido la película y también la ha producido. Además, por si fuera poco, ha enchufado a su hermano a realizar el otro personaje principal, el amigo del protagonista que es quien cuenta la historia y en cuyo libro se basa esta película, Greg Sestero.

En su estilo y sabiendo de qué va, es imposible olvidar la referencia a otra película de la misma temática: el Ed Wood de Tim Burton. La diferencia principal creo que es que Burton, aunque haga un biopic siempre le mete algo de su mundo y en el caso de The Disaster Artist se ha intentado ser muy fiel a los hechos y reproducirlos milimetricamente. Como prueba, los créditos finales en los que vemos comparados los planos de la película original de Wiseau, The Room, con los que se reproducen interpretados por Franco y compañía.

A los personajes de la película, que están basados en actores reales, aun se les puede ver en alguna película, pero a Tommy Wiseau, que se ha convertido en una auténtica estrella le podemos ver en películas y series de bajo presupuesto… si queremos, pero no hace falta. Es un tío muy famoso con su título de peor director del mundo. En la película hace una escena riéndose de si mismo, que eso, y creen en sus posibilidades es lo que le ha llevado hasta donde está.

Estamos ante una película de cine dentro del cine en el que se relata lo difícil que es hacerse hueco en una industria tan cerrada como esta y como la perserverancia es algo que nunca se ha de perder. No esperéis haceros un hueco en Hollywood de la forma en que lo hizo Wiseau, pero mejorar a base de fracasos, es mejorar, y mejorando se llega a ser el mejor o al menos a coronar cotas altas. En el caso de este hombre, dinero no le faltaba y gran parte de su triunfo se basó en eso, como vemos en la película. Algo con lo que muy pocos en su caso podrán contar.

Recomiendo verla como peli que rinde homenaje a un personaje de culto, está muy bien caracterizada y cuenta la historia de forma entretenida y divertida.

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