En el valle de elah crítica película

En el valle de Elah cartel películaDirección: Paul Haggis.
País: USA.
Año: 2007.
Duración: 120 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Tommy Lee Jones (Hank Deerfield), Charlize Theron (detective Emily Sanders), Frances Fisher (Evie), Susan Sarandon (Joan Deerfield), James Franco (sargento Dan Carnelli), Jonathan Tucker (Mike Deerfield), Jason Patric (teniente Kirklander), Josh Brolin (Buchwald), Wes Chatham (cabo Penning), Jake McLaughlin (Gordon Bonner), Mehcad Brooks (Ennis Long).
Guión: Paul Haggis; basado en un argumento de Paul Haggis y Mark Boal.
Producción: Paul Haggis, Patrick Wachsberger, Steven Samuels, Darlene Caamaño Loquet y Laurence Becsey.
Música: Mark Isham.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Jo Francis.
Diseño de producción: Laurence Bennett.
Vestuario: Lisa Jensen.

Interesante aproximación a la violencia ciega y sinsentido que se lleva vidas por delante. No sólo las causadas por los desmanes que ciertos soldados, americanos por ejemplo llevan a cabo en Irak, violando y matando civiles, como pasatiempo, porque se aburren y se solazan con baños de sangre ajenos, que registran las noticias, sino también las que acontecen cuando soldados jóvenes, recluidos en bases militares no encuentran el sosiego y la paz en la práctica deportiva, en la lectura de un libro, o en una charla reposada, sino en el alcohol, las drogas y los bares donde mujeres muestran sus cuerpos desnudos al tiempo que frotan sus entrepiernas contra las barras metálicas o van al encuentro de las babas de los hombres allí congregados para excitarse.

El matrimonio formado por Hank y Joan está preocupado porque hace dos días que no tienen noticias de su hijo, militar, recién llegado de Irak y residente en un base militar. Al no atender las llamadas teléfonicas, Hank coge su furgoneta y se persona en la base. Nadie sabe donde está su vástago, así que se va temiendo lo peor. Al tratarse de un militar la policía no tiene jurisdicción al respecto, pero finalmente la inspectora Emily accede a ayudar a Hank en sus pesquisas.

Hank pide ayuda a EmilySin entrar en más detalles y a fin de no destripar el argumento, la película arremete contra ese puñado de jóvenes que son violentos porque no tienen nada mejor que hacer, los cuales con sus capacidades mentales mermadas por el alcohol y las drogas, dan rienda suelta a sus frustraciones y también a sus traumas post-bélicos, dado que casi todos ellos acumulan en su currículo su paso por los Balcanes, Irak y demás conflictos armados, mediante acciones violentas. Hank consigue hacerse en la base con el móvil de su hijo y así poco a poco, gracias a un técnico, que le hace llegar por correo electrónico la información recuperada, irá obteniendo fragmentos sobre lo que pasó en Irak, lo que hizo que su hijo se desarmara anímicamente y pidiera ayuda, tras estrechar la mano del diablo y sentir ya por siempre, transformado y expulsado del paraíso, su presencia espectral.

La película rayana y austera, no hace ningún tipo de alarde ni floritura, no se pretende la menor espectacularidad, sino que el cuestionamiento no ya de la guerra, sino de los que son parte activa de ella, es claro y notorio, sin ambages ni ambigüedades, quedando todo muy claro en esta diáfana crítica, no sólo hacia los soldados de estas características (entendamos que un alto número de soldados son buena gente, trabajadora y con principios), sino también abordando otros temas, como la burocratización de la justicia y su torpeza, el enmarañamiento de jurisdicciones que en lugar de ayudar entorpece la marcha de las investigaciones y el corporativismo castrense parejo al de la iglesia que, comon en el caso de la americana, en lugar de expulsar a los curas pedófilos los mantiene en nómina tras cerrar acuerdos multimillonarios con los afectados.

Si la crítica es contundente, veraz y creíble es gracias a sus actores. Tommy Lee Jones está implacable en la piel de ese padre doliente y tenaz, inalterable en su dolor, analítico y perspicaz que es capaz de sobreponerse a la tragedia para tratar de entender algo y sacar conclusiones de lo sucedido. En su rostro pétreo en el que el dolor ha ído surcando un mapa desolador y horadado, sus ojos lo dicen todo, sin mediar una palabra.
Sorprende a su vez, Charlize Theron la cual esta vez sin necesidad de transformarse como hizo en Monster, con el pelo castaño, y rostro macilento, transmite su dolor y da a su personaje la humanidad necesaria al tiempo que da esos gritos sordos, de impotencia, al que los policías, aunque rara vez se muestre así en una pantalla, entiendo que darán todos los días, entre tanta muerte y desolación, mientras se van deshumanizando día a día.

No sé si En el valle de Elah (que coge el título del cuento de David y Golliat que Hank cuenta al hijo de Emily, donde de paso se afronta el tema de cómo superar los miedos) se llevará algún Oscar, eso es otro tema, y me importa poco o nada, ya que un Oscar no hace una película mejor, y sólo le permitirá recaudar más o menos o ser vista por más gente.
La película vale la pena verla, permite sacar algunas conclusiones y aporta una visión sobre la violencia que rehuye cualquier demagogía. La dirige Paul Haggis, el mismo que nos brindó Crash la cual a pesar de sus virtudes, al contrario que esta, me pareció tendenciosa y un cúmulo de clichés.

Crítica en Cuak | En el Valle de Elah

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