Exodus (Ridley Scott, 2014)

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He visto esta película en el cine y he disfrutado mucho, quizá porque fui a verla sin ninguna expectativa.

A mi lado una señora se comió una docena y media de churros, así que el olor a fritanga fue lo peor de una película que me ha parecido cuando menos divertidísima y que me deja para el recuerdo algunas de las escenas más espectaculares que he tenido la suerte de ver en una pantalla grande, en concreto una, cuando los egipcios van a toda pastilla por una trocha estrecha en el flanco de una montaña, y esta se viene abajo, ante el advenimiento de avalancha brutal en la que se precipitan hombres, caballos y cuádrigas.

Las escenas aéreas a su vez son muy poderosas, tanto como la recreación de las pirámides y sus interiores, donde por una vez, uno no tiene la mala sensación de estar viendo paredes y columnas de corchopan. La escena de la travesía marítima con esa ola en plan tsunami está también muy bien resuelta, al igual que la plasmación en imágenes de las siete plagas, con muy buenos efectos especiales.

La película además entretiene y te deja sin resuello durante las dos horas y media que dura, así que teniendo presente que pagué 5 euros por ver esta película estoy más que satisfecho.

Quien se tomé esto de la religión muy a pecho seguro que echa pestes de la película, tanto como aquel que quiera ver en este producto fílmico una película histórica. Aquí el único rigor, es el rigor mortis, de todos los que mueren, varios miles, en la película.

Para quienes Moisés no les suene de nada les explico muy por encima el argumento. Estamos en el siglo XIV a.C en Egipcio manda Seti, el faraón, tiene un hijo que es un nenazas, de nombre Ramsés, que le sucederá en el trono y un primo de este, Moisés, general de la guardia Real. Un buen día Moisés descubre que es Hebreo, desvela su ascendencia y Ramsés lo manda al exilio. Moisés sube y baja montañas, anda y anda hasta que llega a un poblado y se enamora de una joven con quien tiene un hijo.

Allí se le aparece Dios en forma de niño y entiende entonces que en ese poblado pierde el tiempo porque él está llamado a proezas mayores que ordeñar cabras. Deja a su mujer y a su hijo y regresa a Egipto, donde pasa a convivir con el pueblo hebreo, un pueblo esclavizado por los Egipcios, que los consideran como mano de obra gratuita para la ejecución de sus obras faraónicas y a quienes tratan sin el menor miramiento ni clemencia.

Moisés y sus hombres llevan a cabo acciones de sabotaje y de lucha armada, y su Dios les echa una ayudita mandando a los Egipcios diez plagas. Ramsés que no quería en un principio ceder, ni negociar, al ver a su pequeño hijo muerto, quiere perder de vista a Moisés y a los suyos y les deja ir. Cuando los hebreos están llevando a cabo su éxodo rumbo a su tierra prometida, Ramsés constaste que no puede finalizar las obras sin mano de obra, y decide volver a recuperar a sus esclavos, pero Moisés y los suyos ya han cruzado el Mar Rojo y cuando llegan los hombres de Ramses Dios les manda un tsunami y mueren casi todos ahogados. Moisés pasa a ver su mujer y a su hijo y pide alojamiento para los 400.000 seres humanos que le acompañan, su pueblo. La mujer le mira atónita, pestañea y se encoge de hombros, y luego se lo lleva a la cama a renovar su votos matrimoniales.

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Luego Moisés hará la tabla de la Ley en el Monte Sinaí, cincel en mano, de los Diez Mandamientos y lo dejamos al final de la película en una carreta, rumbo a la Tierra Prometida llevando la tabla en un arca.

Dicen que Moisés murió con 120 años, así que es posible que haya una segunda parte, o no.

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