The Killing room (Jonathan Liebesman 2009)

The killing roomDirección: Jonathan Liebesman
País: USA
Año: (2009)
Duración: 93 min.
Género: Thriller – Drama
Guión: Gus Krieger / Ann Peacock
Producción: Guymon Casady / Ross M. Dinerstein / Ben Forkner / Bobby Schwartz
Música: Brian Tyler
Fotografía: Lukas Ettlin

De corte teatral Killing Room es un prodigio de inanidad, cuya acción transcurre casi íntegramente en una habitación donde el Gobierno de los Estados Unidos está llevando a cabo un programa, al margen de la ley, consistente en introducir a cuatro personas en una sala, para mediante una serie de pruebas psicotécnicas y el riguroso estudio de su personalidad, habida cuenta de que quienes están en la habitación, son vigilados por un médico y sus secuaces, ir matando a los que no son aptos, en pos de un criba que les permita seleccionar a esas personas que pueden convertirse en armas civiles, esto es personas dispuestas a sacrificar su vida en atentados bomba, como respuesta a los atentados yihadistas que sembraron el suelo americano de víctimas civiles tras el 11-S.

Que el doctor encargado del programa, además de estar apamplado, es un sádico es evidente, que la goza matando también. Como contrapunto aparece en escena una mujer, de quien todo el mundo habla maravillas, un portento de la psicología, que le hacen los ojos chirivitas con esas prácticas ilegales, pero a quien su ambición y ansia de poder le hará tirar para adelante, por más que unos lloriqueos al comienzo nos hagan presagiar que en su corazón hay algo más que el vacío. Lo que no alcanzo a entender es qué pinta la susodicha en la historia, más allá de ver como sus ojos se humedecen y sus púpilas se expanden y contraen, ya que su significación es inexistente.

Al espectador solo le esperan hora y media de sufrimiento, travestido de letargo, ya que la historia es tan mínima, tan carente de interés, con unos protagonistas tan caricaturescos que importando un rábano la suerte que puedan correr todos ellos, sin ningún carácter típico del thriller adrenalínico, resulta la película tan fría y aséptica como la mirada de la joven doctora, de ahí que lo más ha causado su visionado en quien suscribe es perplejidad y rabia tras perder una y hora y media con este paquetazo (otro de los «estrenazos» de Imagenio. ¿Cómo es posible que una plataforma que dice vender cine de calidad tiene en su catálogo películas tan deplorables como las del actor Donald lundgren).

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