La Extraordinaria Playlist de Zoey (2020)

Os voy a hablar de esta curiosa serie de la cadena americana NBC que puede verse en streaming a través de HBO actualmente. Dispone actualmente de una primera temporada con 12 episodios + 1 (el Piloto) pero ya está la segunda temporada en producción.

Digo que es una curiosa serie porque es algo diferente a las series al uso, por el planteamiento que nos propone. A mitad de camino entre serie romántica y de superhéroes, musical y sitcom, os pongo en situación con su argumento.

La protagonista es la Zoey del título y a los pocos minutos de empezar la serie, ya vemos cual es su superpoder y como lo obtiene. Eso está bien, no se andan con explicaciones innecesarias y complicadas, ni la prota es tan lerda como para no darse cuenta de lo que pasa (véase Ésta Mierda me supera).

En los primeros minutos de la serie Zoey va a hacerse una resonancia magnética y estando en ello, con una playlist de canciones puesta como hilo musical, un fallo general hace que los sistemas malfuncionen y la enorme playlist en marcha se le «cuela» en la cabeza. Según sale de la consulta se da cuenta de que puede entender los sentimientos de la gente y se le representan con variopintos y sofisticados números musicales que la gente a su alrededor, a veces en grupo, interpretan.

Loco y un poco absurdo, sí, una serie plagada de números musicales en los que los protagonistas interpretan canciones que solo Zoey ve y escucha y que le dan pistas, bastante claras de como se sienten según la letra de estas conocidas canciones. Pero el caso es que funciona. Los números musicales no desentonan y son divertidos, y las caras de la protagonista cada vez que esto le sucede son un poema.

Su vecina Mo, la gran coprotagonista de la serie, melómana empedernida y psicóloga en potencia, la cree desde un primer momento y la ayuda a desentrañar porqué le sucede esto, cuales son las reglas y como puede llevarlo con la mayor normalidad, aunque en ninguna de las 3 cosas tenga demasiado éxito.

Así vemos episodio tras episodio a la pobre Zoey oyendo a sus allegados (o no tanto), a sus amigos, vecinos, pretendientes, jefa, compañeros de trabajo, familiares y resto de gente que la rodea interpretando números musicales solo para sus ojos. Ella les tiene que ayudar para que las melodías no la sigan persiguiendo y así suceden sus días mientras tiene que lidiar con su nuevo rol de jefa de departamento en el trabajo y con la enfermedad degenerativa de su padre que está postrado sin casi poder comunicarse.

A pesar de que esa, la subtrama de su padre enfermo es realmente melancólica y en ocasiones dura y algún que otro problema psicológico también asoma, el espíritu de la serie es esencialmente feliz y de comedia, no tan alocada como podríamos pensar. Las canciones sirven para definir más aún a los personajes y su entrega en los bailes da energía a cualquiera. Acabas cada episodio pensando en salir a bailar y con alguna de las canciones en la cabeza rondando.

Día en la ofi

Es destacable también que aunque la acción en su mayoría se desarrolla en un startup tecnológica, sus personajes no son frikis estereotipados, cada cual tiene su puntito friki, sí, pero están más desarrollados que eso. Y el contrapunto y la adaptación entre ellos está muy lograda, cada cual tiene sus puntos fuertes pero se contrarresta con el resto para encajar perfectamente entre ellos. Sí son un poco más tópicos los externos a la empresa, como la vecina transexual extrovertida, la ejecutiva sometida por su marido que se libera, la novia cansina,…

Por último también quiero hablar del color con el que está ambientada en general la serie. La oficina en la que trabajan es espaciosa, luminosa y muy colorista. Para dar también el contrapunto, tenemos la casa de la familia de ella con colores más ocres porque es donde se desarrolla la parte más triste de la historia. La dirección artística y fotografía le dan ese toque de alegría que la serie requiere y que la hace muy propia.

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